Según un comunicado oficial de la Cancillería
venezolana, con esta decisión, "Venezuela
asume con plena libertad el reto de establecer políticas
que puedan apuntalar el desarrollo productivo y
proteger el desempeño de su industria nacional".
En ese sentido se expresó que “el Gobierno
del presidente de la República, Hugo Chávez
Frías, adopta una posición fundamentada
en los principios de integración latinoamericanista,
cooperación y solidaridad establecidos en
la Constitución Bolivariana de Venezuela".
La decisión "permite orientar los esfuerzos
de Venezuela en el proceso de integración
al Mercosur, bajo los principios de gradualidad,
trato diferencial, flexibilidad, equilibrio, reconocimiento
de las diferencias y complementariedad", indicó
el comunicado.
Por el contrario, destacó que el G3 "da
cobijo a concepciones que propician graves dependencias
en áreas muy sensibles (...) en virtud de
que la excesiva protección de derechos de
propiedad intelectual incita la configuración
de monopolios".
El plazo de 180 días para hacerse efectiva
la salida del G3 "se cumplió este 19
de noviembre" y "se ratifica de forma
pública", dijo la Cancillería
venezolana.
En cuanto a la estadía dentro del G3 la
cancillería del país sudamericana
dijo: "Venezuela se vio obligada a otorgar
a grandes empresas transnacionales el mismo trato
que le daba a pequeños y medianos productores
nacionales". Sólo en la minería
"muchas empresas venezolanas tuvieron que cerrar
ante la imposibilidad de competir", lo que
"generó la pérdida de miles de
puestos de trabajo, con severas consecuencias sociales
para humildes familias venezolanas".
"Si se evaluara la presencia de Venezuela
en el G3 bajo el solo punto de vista de los aspectos
estrictamente comerciales, se concluiría
que tampoco ha sido provechoso (...), pues ha sometido
a sectores productivos a la competencia en condiciones
desventajosas, con productos importados que gozan
de protección", agregó.
Cabe recordar que el presidente venezolano, Hugo
Chávez, decidió en mayo pasado la
salida de su país del G3 porque se rige,
dijo entonces, por las normas "del más
puro neoliberalismo".
La historia del G3 se remonta a 1989, donde el
10 de marzo nació en Puerto Ordaz, en el
centro-este de Venezuela, y entró en pleno
vigor en 1995, con la idea de que sus miembros cooperen
y complementen sus economías hacia terceros
países.
Pero esas premisas no fueron llevadas a cabo: “En
1994, paralelamente a la entrada en vigencia del
Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México
y los Estados Unidos de América (TLCAN),
se cierran los acuerdos que dan origen a la Organización
Mundial del Comercio (OMC) y un año después
se propone la conformación de un Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA),
que tenía como ejes centrales los mismos
contenidos del TLCAN, pero extendiéndolos
a todos los países del continente, procurando
la total libertad para el movimiento de los capitales
y el control de las fuentes de recursos de la región,
bajo la excusa del aprovechamiento, por parte de
los países latinoamericanos, de las supuestas
ventajas competitivas de estos acuerdos de libre
comercio”, menciona el comunicado de la cancillería.
Bajo estas concepciones, la salida de Venezuela
del G3 busca "salvaguardar los intereses nacionales
y apuntalar al Mercosur", y desde ahí
"avanzar en la integración de Suramérica",
declaraciones de Chávez en mayo pasado.
Por su parte, el Mercosur, fundado en 1991 por
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, aceptó
a Venezuela como miembro pleno en diciembre pasado,
y cuatro meses después Chávez también
decidió, "por las mismas razones",
retirar a su país de la Comunidad Andina
(CAN, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y
Venezuela).