MELBOURNE, Australia.- Policías a caballo
y con bastones chocaron ayer con manifestantes que
lanzaban botellas y piedras en las cercanías
de una reunión de ministros de Finanzas del
Grupo de los 20 (G-20); esto convirtió lo
que inicialmente era una protesta pacífica
contra la pobreza en una serie de batallas callejeras.
El G-20 de Finanzas agrupa a los Estados ricos
del G-7 (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá,
Francia, Alemania, Italia, Japón más
Rusia) junto con representantes de trece economías
emergentes, como China, la India, Brasil, la Argentina
o México. La Argentina está representada
por el secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin,
y el presidente del Banco Central, Martín
Redrado
La reunión de ayer -que desató la
protesta encendida de los militantes antiglobalización-
se realizó con el objetivo de estudiar mecanismos
para mantener la "prosperidad mundial"
ante las crecientes necesidades de energía
y el ascenso de China y la India.
Un policía fue llevado al hospital con una
muñeca fracturada por una barrera de acero
derribada y varios agentes sufrieron heridas menores.
"Dos manifestantes fueron arrestados y se esperaban
más arrestos", dijo ayer la comisionada
del estado de Victoria, Christine Nixon.
Los manifestantes derribaron barricadas y realizaron
pintadas en edificios. "Lanzaron objetos, piedras,
latas de basura; todo lo que pudieron encontrar
lo lanzaron contra la policía", dijo
Nixon. "No tuvimos una cosa así, una
manifestación violenta, en los últimos
seis años", afirmó.
Policías a caballo y otros agentes uniformados
y antimotines con escudos y bastones mantuvieron
a los manifestantes fuera del hotel donde el presidente
de la Junta Federal de la Reserva de Estados Unidos,
Ben Bernanke, y altos funcionarios financieros de
Europa, Asia y América latina iniciaron dos
días de conversaciones sobre asuntos económicos
globales.
El centro de Melbourne, la segunda ciudad de Australia,
se encontraba prácticamente paralizado ayer
a causa de los controles policiales situados en
varias arterias que llevan al hotel Gran Hyatt,
donde se realiza la cumbre. Los organizadores de
la protesta habían anunciado 10.000 manifestantes,
pero el secretario australiano del Tesoro y presidente
del G-20, Peter Costello, estimó en "un
millar" las personas concentradas.
"Es nuestra calle", desafiaban los manifestantes.
"No queremos vuestra guerra racista",
gritaban otros, en alusión al conflicto en
Irak en el que está comprometido el gobierno
de Australia, que envió tropas al país
árabe.
Uno de los temas principales de la reunión
es el calentamiento climático. El director
general del Fondo Monetario Internacional (FMI),
Rodrigo de Rato, dijo que la relación entre
las emisiones de CO2 y los cambios de temperatura
"está establecida", pero manifestó
que las consecuencias "son más inciertas".
Rato pidió un análisis profundo del
informe de Nicholas Stern, un economista que predijo
que el calentamiento climático podría
reducir de 5 a 20 puntos el PBI de los países.