Las relaciones bilaterales entre Brasil y Venezuela
se encuentran en su mejor momento. Lejos de los
rumores que hablan sobre recelos en la conducción
del proceso de integración latinoamericana,
e incluso del Mercado Común del Sur (Mercosur),
el presidente brasileño, Luis Inácio
Lula da Silva, y su par venezolano, Hugo Chávez,
se reunieron ayer en la ciudad de Guayana, estado
Bolívar, y no escatimaron en elogios.
El motivo fue la inauguración de un nuevo
puente que cruza el río Orinoco, construido
por la empresa brasileña Norberto Odebrecht
y financiado por el Banco Nacional de Desarrollo
Económico y Social del mismo país.
Según fuentes del Ministerio de Industrias
Básicas y Minería de Venezuela, la
monumental obra cuenta con una longitud total de
más de tres mil metros, ejecutada con un
costo cercano a los 1200 millones de dólares.
Se trata del segundo puente sobre el Orinoco, que
une los estados venezolanos de Bolívar, Monagas
y Anzoátegui, afianzando el corredor económico
hacía Brasil. Es una magnífica obra
de la ingeniería sudamericana, cuya construcción
sólo se demoró cuatro años.
Pero no fue la inauguración del puente el
aspecto más notorio de la jornada, sino la
intención de Lula y Chávez de dejar
bien en claro su apuesta a favor de la integración,
y de demostrar que la relación bilateral
se encuentra en un excelente momento.
El hecho de que la primera visita internacional
del presidente de Brasil luego de su reelección
haya sido a su par venezolano, es una prueba cabal
de la importancia que Venezuela tiene para agenda
de Lula, sobre todo proyectada en un proceso bilateral
que va más allá de los aspectos económicos,
para considerar el desarrollo social y cultural
de la región.
“No hay salida para un país de América
Latina solo. Debemos creer en la integración
de hecho y de derecho y trabajamos para que esa
integración ocurra en el ámbito de
la política, de la cultura, el desarrollo
tecnológico y científico”, afirmó
Lula, en un acto al que concurrieron más
de 50 mil personas.
“A todos nos encanta la palabra integración,
pero nada habla más alto que la inauguración
de este puente para Venezuela, que significa desarrollo,
aumento de calidad de vida para el pueblo y esperanza
para un futuro”, subrayó el Mandatario
brasileño.
Luego agregó que “todos los presidentes
de América de Sur y de América Latina
debemos trabajar en la integración como nunca
trabajamos. Debemos establecer una conexión
entre nuestras rutas, construir las vías
ferroviarias que precisen ser construidas, las empresas
de petróleo de nuestros países deben
trabajar juntas. Brasil necesita a Venezuela, y
Venezuela precisa de Brasil”.
Con respecto a las supuestas diferencias con el
presidente Chávez, el mandatario brasileño
fue categórico. Dirigiéndose a su
par venezolano, Lula le pidió que “no
se preocupe. De vez en cuando intentan crear divergencias
entre nosotros, pero aprendí desde pequeño
a conocer a las personas buenas, no sólo
por lo que dicen, sino por los ojos y el corazón,
y creo que usted, Chávez, demostró
al pueblo de Venezuela que es posible crecer económicamente
haciendo justicia social y que es posible desarrollar
la economía de forma justa para que todos
participen de ella”. De la misma forma, agregó
que mantendrá una buena relación con
Chávez durante su segundo mandato.
Por su parte, el presidente Hugo Chávez
no se quedó atrás, y respondió
a los elogios de Lula destacando la importancia
del camino que ambos gobiernos emprendieron. “Hoy,
estamos en condiciones para pensar en la integración,
de la cual tanto hablaba Bolívar”,
afirmó el mandatario, y agregó que
“es imposible la integración de los
pueblos si no llevamos la pobreza y el desempleo
a cero”.
Pero la visita de Lula a Venezuela, no sólo
representa un voto a favor de la integración
y de las relaciones bilaterales, sino un claro apoyo
a Chávez, pensando en las elecciones presidenciales
de diciembre próximo. El mandatario brasileño
dejó en evidencia su opción por una
Venezuela conducida por su actual presidente y no
por Manuel Rosales, candidato de la oposición,
vinculado a los sectores que encabezaron el golpe
de estado de 2002.
En este sentido, manifestó que el mismo
pueblo que lo eligió nuevamente como primer
mandatario de Brasil, “eligió a Néstor
Kirchner en la Argentina, a Daniel Ortega en Nicaragua,
a Evo Morales en Bolivia y sin duda elegirá
al presidente de Venezuela”.
De la misma forma, Chávez afirmó
que devolverá el gesto cuando sea relecto,
cuestión que parece inminente, teniendo en
cuenta la abultada diferencia a su favor en las
últimas encuestas y el amplio apoyo popular.
"El primer país que visita Lula reelecto,
es un honor para nosotros, es Venezuela; y para
corresponderle el primer país que visitaré
reelecto será Brasil, para seguir uniendo
Sudamérica", explicó.
Se espera que en los próximos días,
ambos presidentes tracen líneas de acción
conjunta, para empezar a conformar una agenda regional
de cara a la Cumbre Sudamericana de las Naciones
que se realizará en Cochabamba, Bolivia.
Por lo pronto, las relaciones bilaterales marchan
sobre ruedas.