Condenan
a Saddam a morir en la horca
BAGDAD (AP).– En un histórico veredicto que
amenaza con exacerbar la violencia sectaria en Irak, el ex
dictador Saddam Hussein fue condenado ayer por un tribunal
de Bagdad a morir en la horca, tras ser declarado culpable
de crímenes contra la humanidad durante su gobierno.
Al escuchar la sentencia, Saddam, que mantuvo una actitud
desafiante durante todo el proceso, gritó, tembloroso:
“¡Dios es grande!”.
El ex dictador, derrocado en 2003 durante la invasión
que lideró Estados Unidos, fue condenado a muerte por
considerarlo culpable de la matanza de 148 chiitas en el pueblo
de Dujail, en 1982. Sus abogados anunciaron que apelarán
la sentencia, por lo que la ejecución, en caso de ser
ratificada, no se haría antes del año próximo.
El fallo provocó festejos en la comunidad chiita del
país y promesas de venganza de grupos radicales sunnitas.
El veredicto, que se conoció en momentos en que la
violencia recrudece día tras día en Irak, amenaza
con exacerbar los ánimos entre ambas comunidades y
dar así el empujón final a una guerra civil
abierta en este país.
El juicio contra el ex dictador, que comenzó en octubre
de 2005, fue uno de los procesos más resonantes desde
los de Nuremberg, contra miembros del régimen nazi
de Adolf Hitler. La sentencia a muerte de Saddam, además,
es la primera que se dicta en el siglo XXI contra un ex presidente.
Durante la audiencia de ayer, Saddam volvió a mostrar
la actitud desafiante que tuvo durante los nueve meses que
duró el juicio.
Irritado, el ex dictador desobedeció al juez cuando
que éste le ordenó ponerse de pie para escuchar
la sentencia y dos policías tuvieron que levantarlo.
"¡Viva Irak! ¡Vivan los iraquíes!
¡Muerte a sus enemigos! ¡Dios es más grande
que el ocupante!", dijo Saddam, antes de ser sacado a
la fuerza del tribunal.
Además de la de él, también fue dictada
la pena de muerte contra dos de sus más cercanos colaboradores.
Después de conocerse el veredicto, los abogados de
Saddam afirmaron que el juicio había sido una "farsa"
y dijeron que apelarían la sentencia.
El tribunal de apelación tiene tiempo ilimitado para
revisar el caso, aunque fuentes judiciales dijeron ayer que
los jueces que lo conforman tomarán la decisión
en un plazo de entre uno y cinco meses. Si las sentencias
son confirmadas, las ejecuciones deben realizarse en un plazo
de 30 días.
Durante el proceso, Saddam expresó que, en caso de
ser condenado a muerte, prefería ser fusilado y no
ejecutado en la horca como "un simple criminal".
La fiscalía, sin embargo, aclaró ayer que su
deseo no podrá cumplirse, porque la muerte por fusilamiento
puede ser ordenada únicamente por tribunales militares.
Además de Saddam, otros siete miembros de su gobierno
fueron enjuiciados por la matanza de Dujail, llevada a cabo
por su régimen en represalia por un intento de asesinato
del entonces dictador en ese pueblo chiita. Saddam firmó
las condenas a muerte de las víctimas, muchas de las
cuales eran adolescentes.
El tribunal sentenció también a morir en la
horca al medio hermano de Saddam y ex jefe de inteligencia
de su gobierno, Barzan Ibrahim, y al ex jefe de la desaparecida
Corte Revolucionaria de Irak Awad Hamed al-Bandar. El ex vicepresidente
iraquí Taha Yassin Ramadan fue condenado a prisión
perpetua y otros tres acusados fueron sentenciados a 15 años
de prisión. Otro ex funcionario fue absuelto por falta
de pruebas.
Después de conocida la sentencia, el primer ministro
iraquí, Nuri al-Maliki, hizo un llamado a la reconciliación
y pidió a los seguidores de Saddam que pusieran fin
a sus ataques. "Les digo a todos los remanentes del régimen
anterior: el período de Saddam y su partido ha terminado,
como sucedió con otros dictadores como Mussolini y
Hitler", dijo Al-Maliki.
Un "hito"
Por su parte, la Casa Blanca festejó la sentencia
y defendió la legalidad del tribunal que condenó
a Saddam, calificado de "parcial" por varias organizaciones
no gubernamentales. "El proceso a Saddam Hussein es un
hito en los esfuerzos del pueblo iraquí por reemplazar
el imperio de un tirano por el imperio de la ley", dijo
el presidente George W. Bush.
En un indicador de las diferencias que aún dividen
a Estados Unidos y al Viejo Continente en lo referente a Irak,
la Unión Europea expresó su oposición
a la pena de muerte.
En Irak, después de conocido el veredicto, estallaron
enfrentamientos en un barrio sunnita en el norte de Bagdad,
mientras en las zonas chiitas de la capital se oían
disparos de celebración y la gente bailaba y cantaba
en las calles.
Los festejos se extendieron a Dujail, donde sus habitantes
quemaron fotos de Saddam, mientras que en la ciudad natal
del ex dictador, Tikrit, cientos de sunnitas marcharon gritando:
"¡Nos vengaremos por ti, Saddam!".
El ex dictador fue sometido a juicio después de que
un grupo de soldados estadounidenses lo encontrara, en diciembre
de 2003, en un escondite de una granja cerca de Tikrit. Habían
transcurrido ocho meses desde su huida de Bagdad, provocada
por el avance de las tropas norteamericanas en su país.
Masivamente y en calma se votó
en Nicaragua
MANAGUA.– Después de una masiva y tranquila
votación, los nicaragüenses esperaban anoche en
un clima de incertidumbre los resultados de las elecciones
presidenciales que podrían marcar el regreso al poder
del líder sandinista Daniel Ortega.
Anoche no se conocían todavía los resultados
iniciales, que se esperaban para las primeras horas de la
madrugada de hoy. Tampoco se conocían los sondeos en
boca de urna porque su difusión está prohibida.
Al cabo de una reñida campaña electoral, los
nicaragüenses votaron ayer en unos comicios que podrían
marcar el giro a la izquierda de otro país de la región,
y que fueron seguidos muy de cerca por Estados Unidos, viejo
enemigo de Ortega, y por Venezuela, cuyo presidente, Hugo
Chávez, es cercano al jefe sandinista.
El ex líder guerrillero, que gobernó durante
los años 80, llegó a las elecciones como el
favorito: las encuestas le otorgaban un 33% de la intención
de voto. Era seguido por el banquero liberal Eduardo Montealegre,
que se ubicaba de 8 a 11 puntos por detrás.
Después de haber perdido las últimas tres elecciones,
Ortega se jugaba ayer su última oportunidad para regresar
al gobierno. Su mayor chance sería ganar en primera
vuelta (para lo que necesitaba alcanzar el 35% de los votos
y una ventaja de cinco puntos sobre el segundo), ya que en
un ballottage la votación le resultaría adversa.
Los nicaragüenses se volcaron ayer a las urnas en forma
masiva, y la jornada se desarrolló en un clima de tranquilidad,
en términos generales, que fue fiscalizada por más
de 1000 observadores internacionales y 16.000 nacionales,
ante las denuncias de fraude y los temores que provocaba una
carrera presidencial tan reñida (ver aparte).
En muchos centros de votación hubo demoras para abrir
las puertas al público (de hasta dos horas) y en muchos
otros se continuaba votando al cierre de esta edición.
Algunos nicaragüenses quedaron afuera cuando cerraron
las puertas de los centros, por lo que hubo quejas y alborotos.
Anoche reinaba un clima de fuerte incertidumbre y ansiedad,
ya que, con los sondeos en boca de urna prohibidos, los primeros
resultados oficiales se esperaban recién para las primeras
horas de esta madrugada.
"Tenemos la plena seguridad por Dios de que Nicaragua
va a ganar en primera vuelta", afirmó ayer por
la mañana Ortega, luego de votar.
El líder de la Revolución Sandinista, que durante
su gobierno se enfrentó a la guerrilla de los "contras"
(financiada por Washington), alcanzó el favoritismo
para los comicios gracias a la división de los liberales,
lo que dispersó el voto en su contra.
Además, con un discurso edulcorado que proponía
"reconciliación, paz y amor", muy lejos de
sus políticas de corte marxista de los años
80, Ortega capitalizó el descontento de los sectores
que fueron perjudicados por las políticas neoliberales
de los últimos 16 años.
Los nicaragüenses "han demostrado sabiduría
e inteligencia y han sabido escoger", aseguró,
por su parte, Montealegre. "Estoy seguro de que lo harán
nuevamente", agregó.
El posible regreso de Ortega generó una fuerte expectativa
en Nicaragua, y sus habitantes comenzaron a dirigirse a los
centros de votación cuando el sol apenas se asomaba
por estas latitudes caribeñas. Para evitar disturbios,
unos 24.800 efectivos, entre policías y soldados, se
desplegaron en todo el país.
En un centro de votación del barrio El Recreo, los
votantes comenzaron a hacer cola antes de las 6 de la mañana.
Las puertas debían abrir a las 7, pero recién
lo hicieron a las 8. Los impacientes managuos, como se llaman
a sí mismos aquí, entraron con prisa y comenzaron
a buscarse en las listas. Luego se fueron formando las filas,
que avanzaban en forma lenta, como ocurrió en toda
Managua.
En algunos centros hubo problemas por falta de energía,
en medio de la crisis de ese sector que vive Nicaragua. "Después
de estas elecciones esperamos que la situación del
país sea diferente. Con los 15 años de gobiernos
llamados democráticos, contradictoriamente la situación
empeoró para los pobres. La salud y la educación
se han deteriorado mucho y son aspectos fundamentales para
que un país se desarrolle", afirmó Sergio
Cordonero, un técnico hidrógrafo de 45 años
que votó por Ortega.
Con las mismas preocupaciones, Lidy Matus, una secretaria
de 48 años, eligió a otro candidato. "Montealegre
es el más idóneo, puede abrir las puertas al
comercio y las inversiones -opinó-. El otro nos va
a cerrar las puertas al mundo." Después de un
domingo de intriga, cuando se despierte hoy, Lidy seguramente
se enterará de quién es el hombre que gobernará
su país durante los próximos cinco años.
Dura amenaza del gobierno israelí
al premier palestino
JERUSALEN.- En medio de la ofensiva israelí en Gaza
-que provocó ya 48 muertos en cinco días- el
ministro de Amenazas Estratégicas de Israel, Avigdor
Lieberman, exhortó ayer a liquidar al primer ministro
palestino, Ismail Haniyeh, si el soldado Gilad Shalit, cautivo
en Gaza desde el 25 de junio, es asesinado por sus captores,
entre los que se cuentan milicianos de Hamas.
Horas más tarde, la agrupación palestina anunció
que suspendía las negociaciones para intercambiar 1500
prisioneros por el soldado israelí.
"Si le pasa algo [al soldado], el primer ministro palestino,
Ismail Haniyeh, y el ministro del Interior, Said Syam, pasarán
a integrar la lista de shahid [mártires]", dijo
el funcionario más nuevo del gabinete y el más
duro de los halcones dentro de gobierno israelí, conocido
por su perfil ultranacionalista.
El mensaje no estuvo exento de cierta ironía: shahid
es el término con el que los palestinos denominan a
sus muertos en la lucha con Israel.
Con su amenaza, el funcionario respondió a las advertencias
efectuadas anteayer por líderes de la Autoridad Nacional
Palestina (ANP) acerca de que la vida del soldado cautivo
podría correr peligro si Israel continúa con
la operación Nubes de Otoño en Gaza, que ayer
provocó otros dos muertos palestinos.
Lieberman, líder de la extrema derecha, entró
en el gobierno del primer ministro Ehud Olmert hace una semana,
lo que desató las críticas de círculos
progresistas y de la minoría árabe de Israel,
principal blanco de sus agresiones verbales.
De hecho, ayer el funcionario llamó también
a la separación total de judíos y árabes
en el país y dijo que Israel debía ser tan "homogéneo"
como fuera posible, palabras que causaron indignación
y reavivaron temores de que su presencia en el gobierno entorpezca
los esfuerzos de paz.
Olmert, distanciado
Lieberman dijo que, como no hay esperanzas de paz entre Israel
y los palestinos, la separación es necesaria. "La
fuente de conflicto aquí no son tierras; no es la ocupación;
no son los colonos. Es un choque entre dos pueblos y dos religiones.
En cualquier parte del mundo donde hay dos pueblos y dos religiones,
ya sea en la ex Yugoslavia o en el Cáucaso o en Irlanda
del Norte, hay conflicto", dijo.
Olmert rápidamente se distanció de las declaraciones
de Lieberman.
"Las opiniones que él expresó no representan
la posición del gobierno y Lieberman sabe que yo estoy
a favor de derechos plenos para los ciudadanos árabes
de Israel", dijo Olmert en la reunión de gabinete.
"Mientras yo sea el primer ministro, ésa es la
política del gobierno", agregó.
El premier dijo ayer, además, que mantendrá
su actual ofensiva en la Franja de Gaza hasta que el ejército
logre disminuir significativamente los disparos de cohetes
palestinos hacia Israel y descartó que dicha ofensiva
tuviera por objetivo la ocupación de la región.
Olmert defendió el accionar de sus fuerzas armadas,
que, según dijo, actúan "con prudencia
y sensibilidad", y aseguró que los soldados israelíes
tienen orden de no atacar a quien no esté implicado
en actividades terroristas. El premier dijo que, a pesar de
esas órdenes, algunos civiles fueron muertos en las
operaciones porque los combatientes palestinos los utilizan
como "escudos humanos".
Los empresarios bolivianos hacen las paces
con Morales
PUNTA DEL ESTE (De un enviado especial).- La compleja realidad
boliviana parece enfrentar desde el inicio de la presidencia
de Evo Morales un punto de quiebre con un destino incierto
en la relación entre los empresas y el gobierno.
En un principio, los empresarios de su país mostraron
una fuerte oposición y hasta llamaron a adoptar una
actitud de resistencia civil para no pagar impuestos. Pero
Morales, según los empresarios, ha comenzado a demostrar
mayor vocación de diálogo, y los ejecutivos
se resignaron al presidente que representa en forma legítima
a millones de bolivianos excluidos.
Por esta razón, el presidente de la Confederación
de Empresarios Privados de Bolivia, Roberto Mustafá
Schnor, expresó en diálogo con LA NACION -tras
el cierre de la cumbre empresarial iberoamericana que se realizó
en Punta del Este- que el diálogo mejoró y que
el sector privado apoya la presión oficial sobre las
petroleras extranjeras para que paguen mayores regalías.
Injerencia excesiva
Antes de viajar a Buenos Aires por unos días, el dirigente
empresarial indicó que desde que se produjo la elección
que ganó Morales, el sector privado observó
"demasiada injerencia de Hugo Chávez y Fidel Castro
sobre Evo Morales, aunque no hubo ninguna acción claramente
socialista o comunista".
"Las cosas cambiaron -recordó con cierto enojo-
cuando el presidente dijo que implementaría un tratado
de libre comercio con Cuba y Venezuela, en vez de hacerlo
con Estados Unidos."
Los empresarios interpretaron que, en ese anuncio, "la
ideología se antepuso a la realidad, porque no se podía
sustituir con esos países al mercado más importante
del mundo". "Ahí dijimos que queríamos
reglas de juego claras para toda la población",
recordó Mustafá Schnor.
Cuando se le preguntó si los empresarios habían
llamado a la "desobediencia civil" para no pagar
impuestos, el empresario manifestó: "Las empresas
privadas contribuimos con el 65 por ciento del PBI boliviano
y aportamos el 98 por ciento de la recaudación fiscal,
por lo que advertimos que, en caso de que el gobierno se radicalizara,
algunos empresarios estábamos dispuestos a no alimentar
a los verdugos". Sin embargo, un par de semanas atrás,
el escenario se tranquilizó. Según relató
Mustafá Schnor, el vicepresidente de la República,
Alvaro García Linera, les planteó que "habrá
respeto absoluto a la propiedad privada y que no habría
confiscaciones ni expropiaciones".
"A partir de ese momento -confesó el empresario-,
los empresarios comprendimos que en Bolivia ha habido un cambio
en la historia del país."
Ese cambio, agregó, consistió en comprender
que una gran mayoría de excluidos eligió a un
gobierno con el que ahora trabajan para tener una alianza.
En esta sintonía, Mustafá aclaró: "Hubo
aspectos que consideramos positivos, como una posición
muy firme en el sector de hidrocarburos, para que todas las
empresas paguen regalías del 82%, algo que todas aceptaron".
De todos modos, los empresarios se mantienen en guardia por
las relaciones entre Morales, Chávez y Castro. "Si
vuelven a exhibir la influencia que mostraban al principio
de este gobierno, nosotros volveremos a las trincheras",
sentenció el empresario.
El encuentro finalizó con pedidos
de apoyo a los migrantes
La XVI Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno
que se realizaba en Montevideo concluyó este domingo
con una consensuada exhortación a no criminalizar la
inmigración. El presidente uruguayo, Tabaré
Vázquez, convocó a trabajar para apoyar los
derechos de las personas en migración.
Los mandatarios coincidieron en que la inmigración
es un fenómeno que se produce por necesidad de las
personas que no encuentran respuestas laborales, sociales
o políticas en sus respectivos países y se ven
obligados a migrar.
"Migrar no es un delito, por lo que los Estados no desarrollarán
políticas orientadas a criminalizar al migrante",
suscribieron los mandatarios en el documento final. Durante
el primer encuentro, del día viernes, los presidentes
y representantes firmaron, además, una declaración
de rechazo a la construcción de un muro fronterizo
entre Estados Unidos y México.
Las 22 delegaciones firmaron el "Compromiso de Montevideo",
en el que se acuerda respetar los derechos del migrante, la
no criminalización y la facilitación del acceso
a la regularización. España propuso, y fue aceptado,
que esto se cumpla de acuerdo con las normativas de cada Estado.
Además de Vázquez hicieron uso de la palabra
en el acto de cierre la presidente de Chile, Michelle Bachelet
y el secretario general iberoamericano, el uruguayo Enrique
Iglesias.
Bachelet señaló que la cumbre "permitió
avanzar" en el tema de los derechos de las personas en
migración y dijo que se lograron "diagnósticos
y propuestas" para mejorar su situación.
Recordó que hay cerca de 200 millones de personas
que por razones económicas, sociales, culturales o
de otro tipo deben dejar sus países de origen, y precisó
que alrededor de 30 millones corresponden a América
Latina y el Caribe.
La próxima cumbre se llevará a cabo a mediados
de noviembre de 2007 en Santiago de Chile y se analizarán
los aspectos de cohesión y bienestar social.
El cierre de la Cumbre de Montevideo estuvo a cargo del presidente
uruguayo Tabaré Vazquez quien enfatizó que,
"como comunidad iberoamericana seremos lo que hagamos
y no lo que nos presten los de afuera". |