Nicaragua,
otra batalla en la guerra regional
MANAGUA.- Ella no tiene dudas; él, tampoco. Para Delia
Sandino, una administradora de empresas de 46 años,
la injerencia del presidente venezolano Hugo Chávez
en la campaña electoral de Nicaragua es indiscutible.
Lo acusa de ser amigo del candidato sandinista y ex mandatario
Daniel Ortega y de darle su apoyo para atraer votos en las
elecciones generales que se celebrarán pasado mañana
y que lo tienen como favorito. En cambio, para Francisco García,
peluquero de 32 años, es Estados Unidos el que interfiere
en el proceso electoral con sus amenazas, y dice que Washington
debería respetar "la voluntad del pueblo nicaragüense".
Opiniones contrapuestas como éstas se pueden escuchar
por toda la calurosa y húmeda Managua. Es que el posible
regreso de Ortega a la presidencia parece haber convulsionado
a muchos en el continente. En particular, la idea de volver
a ver al líder de la revolución sandinista en
el gobierno provoca gran entusiasmo en Caracas y un profundo
temor en Washington, por lo que la pequeña nación
centroamericana parece haberse convertido en el último
escenario de la batalla que libran Venezuela y Estados Unidos.
El presidente venezolano Hugo Chávez, embarcado desde
hace tiempo en una cruzada para reducir la influencia norteamericana
en América latina, expresó en abril su apoyo
a Ortega, que marcha primero en las encuestas.
La Casa Blanca reaccionó con alarma, y, en los últimos
meses, intensificó una ofensiva para evitar el regreso
del sandinismo, dos décadas después de que el
gobierno de Ortega (1979-1990) se enfrentara a la guerrilla
de los "contras" -apoyada por EE.UU.- en una guerra
civil que dejó 30.000 muertos.
Ante un eventual triunfo del líder de la revolución
sandinista -que en Managua entusiasma y preocupa por igual,
según a quién se le pregunte- muchos especulan
que el país se sumará al llamado eje Venezuela-Bolivia-Cuba,
a pesar de que Ortega ha moderado su discurso y asegura que
busca tener buenas relaciones con Estados Unidos.
El deseo expresado por Chávez de un triunfo de Ortega
motivó acusaciones de injerencia en Nicaragua. El mandatario
venezolano firmó luego un acuerdo con alcaldías
nicaragüenses sandinistas, por el que les vende combustible
a precios preferenciales, en momentos en que el país
vive una crisis energética. También mandó
8000 toneladas de fertilizantes a bajo precio y se ganó
la simpatía de muchos nicaragüenses de escasos
recursos, al enviarlos a Cuba para que puedan realizarse cirugías
en la vista.
Preparando el terreno
Tras el primer embarque de combustible, el gobierno y los
adversarios de Ortega afirmaron que Chávez buscaba
favorecer al ex presidente sandinista. El candidato liberal
Eduardo Montealegre, segundo en las encuestas, incluso acusó
al mandatario venezolano de "intentar comprar la voluntad
de los nicaragüenses".
"La injerencia [de Chávez] se percibe, pero como
un dato no determinante. No creo que haya aumentado la intención
de voto por Ortega", afirmó a LA NACION el analista
Alejandro Serrano Caldera. Para muchos, sin embargo, Chávez
está muy presente. "Está preparando el
terreno, con la ayuda financiera a la campaña de Ortega,
con el petróleo que ha enviado. Si Ortega llega al
poder, va a tener apoyo de Venezuela y de Libia, mientras
Estados Unidos retiraría su ayuda", aseguró
Luis Toche, ingeniero electrónico de 32 años.
Alarmado por el avance sandinista, Washington adoptó
la inusual actitud de apoyar abiertamente a Montealegre. El
embajador norteamericano en Managua, Paul Trivelli, intentó
unir a los candidatos liberales, pero no tuvo éxito.
Además, funcionarios norteamericanos advirtieron que
las relaciones con su país se verían perjudicadas,
y amenazaron con reducir la asistencia a Nicaragua si Ortega
asume la presidencia. Ayer, la Casa Blanca y la secretaria
de Estado norteamericana Condoleezza Rice negaron la injerencia.
"Quien sea electo en Nicaragua es cuestión del
pueblo de Nicaragua", enfatizó Rice.
Malestar
En Managua, la percepción es otra. "La injerencia
de Estados Unidos ha sido muy grosera. Ha provocado malestar
en Nicaragua. Excepto Montealegre, todos los candidatos condenaron
las amenazas de Washington", señaló a LA
NACION el economista y analista político Alfredo Voguel.
"No podemos estar sujetos a la voluntad ajena [por Estados
Unidos]. Aquí hay mucha gente que ya no se deja engañar",
asegura, enojado, Bismarck Carrillo, vendedor callejero de
comida, de 34 años, que muestra la mano izquierda,
a la que le faltan cuatro dedos que perdió combatiendo
a los "contras", en los años 80.
Pocos dudan de que si el líder sandinista vuelve al
poder se acercará al mandatario venezolano. "La
alianza con Chávez sería una realidad y estaría
caracterizada por el apoyo solidario al gobierno, así
como por el apoyo financiero", afirmó a LA NACION
desde Washington Manuel Orozco, del Inter American Dialogue.
Sin embargo, en Nicaragua se considera que el acercamiento
sería paulatino. "Si gana Ortega, creo que habría
prudencia. No se abrirá de inmediato una compuerta
de relaciones fluidas e importantes con Venezuela. Creo que
Ortega intentaría bajar las tensiones con Estados Unidos
y evitar que el solo hecho de su victoria electoral pudiera
provocar incertidumbre financiera, aunque, evidentemente,
hay declaraciones en el sentido de un acercamiento con Chávez",
opinó Serrano Caldera.
Reunión crucial con España
En medio del conflicto con Uruguay, el presidente Néstor
Kirchner se dedicó ayer a preparar su viaje de hoy
a Montevideo. En el Gobierno se informó que, apenas
se reúna con su par de España, José Luis
Rodríguez Zapatero -lo que ocurrirá mañana-,
emprenderá el regreso a Buenos Aires sin más
vueltas.
No se descarta que sobre la marcha de la cumbre se improvisen
algunas reuniones bilaterales con otros jefes de Estado, como
la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pero hasta anoche,
al menos, el único objetivo de Kirchner en su traslado
a Uruguay era entrevistarse con Rodríguez Zapatero.
De eso habló ayer el Presidente con el canciller de
España, Miguel Angel Moratinos, a quien recibió
por espacio de una hora en su despacho de la Casa Rosada.
De la reunión participaron el jefe de Gabinete, Alberto
Fernández, y el canciller Jorge Taiana.
Si bien hubo hermetismo informativo, LA NACION supo que avanzaron
en la negociación por la deuda que la Argentina le
debe pagar a España por 960 millones de dólares
en el contexto del Club de París. También conversaron
sobre la actualización de tarifas de servicios públicos
en manos de empresas españolas y sobre futuras inversiones
hispánicas, y se detuvieron en la idea anunciada por
España de imponer la visa a los argentinos.
Esta nueva medida fue anunciada por Moratinos en un reportaje
concedido ayer al diario Clarín y causó malestar
en el Gobierno, pese a que de ambos lados destacaron "la
excelencia en las relaciones bilaterales".
En la Cancillería aseguraron a LA NACION que la Argentina
responderá a esa medida, en la cumbre, con un plan
que está funcionando en nuestro país, denominado
Patria Grande. Se trata de un proceso de documentación
inmediata para todos los inmigrantes de los países
miembros del Mercosur y asociados, Uruguay, Brasil, Paraguay,
Venezuela, Chile, Perú y Bolivia.
Precisamente, el tema oficial de la cumbre es "Migración
y desarrollo", sobre lo cual se firmarán diversos
documentos protocolares. "Mientras España anuncia
el visado, nosotros respondemos con el plan Patria Grande",
aseguraron los voceros del canciller, que transmitieron el
clima de desagrado que reinaba en Balcarce 50.
Desmentidas
El clima en la Casa Rosada respecto del viaje a Montevideo
no era el mejor. Desde la mañana se desmintieron versiones
de que el Presidente no viajaría a la cumbre. Será,
sin embargo, una visita breve.
Así las cosas, Kirchner partirá hoy, a las
16, en el avión Tango 01, junto a Alberto Fernández;
Taiana; la primera dama, Cristina Fernández, y los
ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía,
Felisa Miceli.
El humor con el cual encara el viaje Kirchner no es el mejor.
Por un lado, cerca del Presidente admitieron a LA NACION que
no termina de digerir la derrota electoral en Misiones, tema
que condiciona su talante. Y a ello se agrega su rechazo visceral
por el protocolo propio de las cumbres.
Por otro lado, en el entorno de Kirchner admiten que el Presidente
está altamente desencantado con el curso que ha tomado
la relación con Uruguay y teme que haya en Montevideo
algunas expresiones hostiles.
Cerca de Alberto Fernández subrayaron el enojo de
Kirchner con los asambleístas que reclaman, por un
lado, que se reúna con Vázquez, pero al mismo
tiempo ocupan la ruta, lo que impide a la vez que exista el
mencionado diálogo. "Son contradictorios: declaran
a Uruguay «país agresor» y exigen diálogo
con Tabaré mientras cortan la ruta. Si siguen con el
corte, Tabaré no dialogará", dijo a LA
NACION un allegado a Fernández.
Kirchner no quiere reunirse con Vázquez porque considera
que no hay a esta altura ningún punto de negociación
y que la única salida será el juicio ante la
Corte Internacional de La Haya.
Bloquearán hoy las rutas
PARANA.- Desde las 14 de hoy quedarán bloqueadas por
tiempo indefinido dos de las tres rutas que vinculan a la
Argentina con Uruguay, por las protestas que reactivaron las
asambleas ambientales de Gualeguaychú y Colón
contra la pastera que se construye en Fray Bentos. A la altura
del arroyo Verde, la ruta internacional 136 quedará
bloqueada con ladrillos.
Sólo el paso entre Concordia y Salto, en el puente
del dique de la represa hidroeléctrica, quedará
habilitado desde esta tarde para transitar entre la Argentina
y Uruguay, y nadie conoce cuándo volverán a
abrirse los puentes entre Gualeguaychú y Fray Bentos,
y entre Colón y Paysandú.
"Con este corte de ruta diremos que no bajamos los brazos,
que no nos hemos desgastado, como quería el Gobierno,
que estamos acá y que los gobiernos hagan lo que tienen
que hacer", dijo ayer a LA NACION la ambientalista de
Colón Silvia Poli Echevarría, mientras recorría
su ciudad repartiendo volantes que invitaban a participar
de la medida de fuerza.
"Cuando nos bajamos de la ruta no pasó nada,
no creo que el diálogo pueda solucionar esto, lo único
que va a presionar es la movilización de la gente",
aseguró.
Durante el fin de semana permanecerá interrumpido
el tránsito cerca de Gualeguaychú en la ruta
136, y cerca del acceso a Colón en la ruta 135. De
esta manera, algunos automovilistas deberán agregar
más de 200 kilómetros a su recorrido y transitar
por Concordia.
El domingo, a las 17, se reunirán las asambleas para
decidir los pasos por seguir.
España volvió a pedir seguridad
jurídica para las inversiones
PUNTA DEL ESTE.- El gobierno español pidió
seguridad jurídica e igualdad de trato para sus empresas
instaladas en la Argentina como condición para continuar
con el proceso de inversiones en el país.
El principal asesor económico del gobierno socialista,
Miguel Sebastián, dijo ayer a LA NACION que si bien
el país ha crecido en los últimos años
"necesita garantizar que se den inversiones importantes".
Tras disertar en la primera jornada del II Encuentro Empresarial
Iberoamericano, que se lleva a cabo hasta hoy en Uruguay,
la mano derecha del jefe de gobierno José Luis Rodríguez
Zapatero sostuvo sin vueltas que la "Argentina está
en un momento de crecimiento muy potente que va a seguir,
pero debe garantizar que se den las condiciones para inversiones
importantes, porque sigue habiendo carencias de infraestructura
y energía, que son fundamentales para favorecer la
continuidad del crecimiento económico".
Para lograr ese objetivo, Sebastián señaló
que se necesita lograr "seguridad jurídica de
las empresas españolas, que se sientan queridas y en
igualdad de condiciones respecto de las empresas argentinas".
Solución para la deuda
Por otro lado, el futuro candidato oficialista a la alcaldía
de Madrid dijo que, luego de haber esperado cinco años,
España pretende acordar una solución para cobrar
los US$ 830 millones que le otorgó a la Argentina durante
la crisis de 2001. "Esa deuda fue otorgada en las mismas
condiciones de la deuda del FMI, que ya fue cancelada, así
que esperamos llegar a una solución", explicó.
Antes, al disertar en uno de los paneles con empresarios
de este foro, Sebastián dijo que la igualdad de los
ingresos "es un factor de desarrollo tan importante como
la libertad económica o la competitividad". Además,
sostuvo que las reformas "deben abarcar aspectos sociales
e institucionales, no sólo centrarse en puntos meramente
económicos".
En forma paralela, los presidentes de las organizaciones
empresariales iberoamericanas redactaron un documento que
entregarán en Montevideo a los presidentes electos
este año, en el que piden a los gobiernos que eliminen
"los obstáculos al desarrollo empresarial".
Las claves para el desarrollo privado pasan por establecer
marcos regulatorios claros, aumentar la inversión en
infraestructura, defender la competencia y la propiedad intelectual,
favorecer el respeto a la propiedad privada, luchar contra
la corrupción y mejorar la calidad del sistema educativo,
según el documento.
En tanto, el subsecretario general para Asuntos Económicos
y Sociales de las Naciones Unidas, José Antonio Ocampo,
destacó en este encuentro las fortalezas logradas en
materia macroeconómica por la región en general
y por la Argentina en particular.
De todos modos, Ocampo advirtió ante un grupo de periodistas
que en el caso argentino "el punto débil es la
inflación, porque se sigue cuestionando si la economía
no se está recalentando por los controles" que
ejerce el Gobierno. Además, el ejecutivo de la ONU
dijo que el país debería encarar dos estrategias
en forma imperativa:
Una reforma tributaria, ya que el sistema impositivo es muy
frágil porque depende demasiado de las retenciones
al comercio exterior".
Una política industrial más agresiva, más
allá del tipo de cambio alto.
A su lado, el ex ministro de Economía Aldo Ferrer
-acompañado por el representante de la Secretaría
General Iberoamericana, Federico Poli- también admitió
que "el sistema tributario argentino es muy regresivo".
Además, afirmó que si los principales países
de la región "siguen descansando en la bonanza,
vamos a perder otra oportunidad histórica", en
sintonía con el espíritu de este encuentro que
culminará hoy en la fortificada capital uruguaya.
Latinoamérica avanza en apoyo a
Panamá
Los países de Latinoamérica y el Caribe dieron
ayer un paso más para respaldar la posibilidad de que
Panamá ocupe un asiento en el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas (ONU), después de una pugna
que dividió a la región en las últimas
semanas. El punto muerto se superó el miércoles,
cuando Guatemala y Venezuela acordaron retirar sus candidaturas
para el puesto no permanente del Consejo.
Los ministros del Exterior de Venezuela, Nicolás Maduro,
y Guatemala, Gert Rosenthal negociaron una fórmula
de compromiso que permitiera salir del estancamiento en que
cayeron las votaciones para elegir al candidato que ocuparía
la vacante que Argentina dejará en ese alto organismo
a fines de este año.
Brasil manifestó su “gran satisfacción”
por el acuerdo alcanzado entre Guatemala y Venezuela. Mediante
un comunicado oficial, el gobierno brasileño felicitó
además a Panamá por su disposición a
postularse para conseguir un asiento.
Por su parte, el ministro chileno de Relaciones Exteriores,
Alejandro Foxley, dijo que la presidenta Michelle Bachelet
respaldó la candidatura de Panamá, luego de
que Chile se abstuvo de votar por Venezuela o Guatemala.
"Para nosotros Panamá va a ser un muy buen representante
de América Latina. Resuelve una disputa, una polarización,
una división," dijo Foxley a periodistas.
Después de 47 votaciones en los últimos 15
días sin lograr la requerida mayoría de dos
tercios de las boletas favorables para ganar ese asiento,
los ministros de Venezuela y Guatemala decidieron retirar
sus candidaturas a favor de Panamá.
"Esa fue una decisión valiente y generosa de
parte de Venezuela y Guatemala al decidir dejar sus legítimas
aspiraciones de ingresar en el Consejo de Seguridad",
dijo el titular panameño del Exterior, Samuel Lewis
Navarro, al concluir la reunión del grupo conocido
en la ONU como GRULAC.
Navarro señaló que la propuesta de Panamá
como candidato de consenso es motivo de orgullo para su país,
aunque subrayó que esa responsabilidad sería
asumida de poder presentarse como candidato único a
nombre de ese grupo regional.
Por su parte el canciller Rosenthal indicó que para
Guatemala fue muy difícil llegar a la decisión
de retirar su candidatura, la cual fue utilizada por Estados
Unidos en una feroz campaña para impedir el ingreso
de Venezuela en ese alto organismo de la ONU.
"Nos satisface la candidatura de Panamá hacia
la cual no hay ninguna objeción. Seguro que mañana
el GRULAC tendrá su candidato de consenso al Consejo
de Seguridad", añadió.
A juicio de diplomáticos del GRULAC, las aspiraciones
de Guatemala de entrar este año en el Consejo de Seguridad
fueron severamente perjudicadas por las manipulaciones de
Washington contra Venezuela.
En tanto, embajadores de Latinoamérica y el Caribe
consultaban ayer con sus gobiernos para lograr un consenso.
Los 34 países integrantes del GRULAC acordaron aplazar
esa decisión de endosar la propuesta de Panamá
como candidato de consenso.
Según el embajador de Chile, Heraldo Muñoz,
algunos países pidieron prorrogar esa aprobación
porque necesitan tiempo para consultar con sus gobiernos.
"Se trata de un asunto de metodología",
dijo el diplomático chileno al descartar ante la prensa
en esta sede que hubiera alguna objeción de última
hora a la candidatura panameña. |