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Viernes 3 de Noviembre de 2006
URUGUAY RECIBIRÁ A KIIRCHNER CON QUEJAS

MONTEVIDEO.– Debería ser una de esas pocas reuniones presidenciales en las que todo son sonrisas y acuerdos. Pero no bien empiece esta noche aquí la Cumbre Iberoamericana, habrá una sombra de incomodidad difícil de disimular, al menos entre el anfitrión, Tabaré Vázquez, y su vecino más cercano, Néstor Kirchner, otra vez enfrascados en el diferendo de las papeleras.

Ya un día antes de aterrizar en esta Montevideo trastocada por las vallas, los policías y los helicópteros militares, Kirchner fue blanco de reclamos políticos y quejas amargas por el inminente regreso de los bloqueos en las rutas fronterizas y por la dura carta de protesta de la Argentina a raíz de nuevas medidas uruguayas en favor de la fábrica de pasta celulosa de Botnia.

“Está claro que un país puede hacer más para evitar los cortes de ruta. Es obvio", dijo ayer el canciller Reinaldo Gargano, en una charla con LA NACION y otros dos medios argentinos.

Por más que se esforzó por destacar la importancia de las deliberaciones sobre inmigración previstas para los próximos tres días de cumbre, el canciller local tuvo que referirse a la crisis con la Argentina en cada intervención pública del día.

Frente a los medios argentinos, Gargano confirmó que su país pidió por escrito a Brasil que incluyera el conflicto bilateral en la próxima reunión del Mercosur; dijo que las quejas argentinas son improcedentes y que la planta de Botnia se va a hacer sí o sí: "No vamos a entregar la soberanía".

El malestar con el gobierno argentino es palpable en otros funcionarios y también en las calles de Montevideo.

Los cortes previstos para mañana se interpretaron como un desafío para empañar la reunión internacional más importante que organizó Uruguay en los últimos años.

En ese clima, a Kirchner no le causa demasiada gracia el cruce del Río de la Plata. Incluso se especuló con su ausencia, aunque en su entorno indican que no puede faltar.

"Tiene un compromiso muy importante con España", afirmó una alta fuente oficial.

El liderazgo

Por un lado, estas cumbres de Iberoamérica son un invento de España para exhibir liderazgo en la región. Por otro, Kirchner tiene especial interés en reunirse con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, su mejor -o único- aliado en Europa.

Esa cita, de la que habló ayer en la Casa Rosada con el canciller Miguel Angel Moratinos, figura en su agenda de mañana (de lo que se informa por separado).

Fuera de eso, fuentes del gobierno argentino especulaban que la actividad del Presidente aquí se reducirá a lo mínimo indispensable. No verá, como pretendía, al reelegido Luiz Inacio Lula Da Silva, porque la campaña brasileña lo dejó exhausto y decidió no venir.

Esa ausencia les restará peso político a la cumbre y también a la posibilidad de algún avance en la crisis por las papeleras: Uruguay pretende que Lula oficie de mediador, algo que la Argentina resiste.

Quien sí vendrá y aspira a reunirse con Kirchner es el presidente venezolano, Hugo Chávez, golpeado por la derrota que sufrió en las Naciones Unidas, donde tuvo que resignar sus ambiciones de integrar el Consejo de Seguridad.

Con Tabaré Vázquez, en cambio, la posibilidad de un diálogo con algo de contenido suena hoy a ciencia ficción. El presidente uruguayo ya dijo que él no negociará con los puentes cortados.

Fue una condena a la actitud de los asambleístas de Gualeguaychú, que hoy comienzan otra vez con una manifestación de lo más irritativa para los uruguayos (ver aparte). Pero también sonó a una crítica hacia la actitud de la Casa Rosada.

A Kirchner lo fastidió ese tono. Funcionarios cercanos a él dicen que en realidad un diálogo diplomático a nivel presidencial sería absurdo: no hay nada que negociar.

"Uruguay no va a frenar la construcción de la fábrica. Y la obra se va a hacer, porque ya tiene garantizado el financiamiento", dijo la fuente argentina. Sólo un fallo de la Corte Internacional de La Haya puede aportar una solución de largo plazo. O ni siquiera.

Entonces, la tensión diplomática entretiene. La Argentina denunció anteayer por carta oficial que Uruguay violó las recomendaciones de Corte Internacional de La Haya al autorizar que la empresa Botnia usara un volumen de agua del río superior al previsto.

"En ningún lugar se dice que para tomar agua del río tengamos que pedir autorización", bramó aquí el embajador Héctor Gross Espiel, uno de los encargados orientales del litigio internacional.

Otro funcionario ironizó: "Lo de la carta de protesta es como traer a Evangelina Carrozzo". La referencia a la reina del carnaval que se hizo famosa con su protesta en biquini en Viena ante decenas de presidentes viene a cuento porque aquí muchos interpretan que la Argentina intentó una jugada de distracción para diluir durante la cumbre las "responsabilidades" por los bloqueos fronterizos.

Poco saldrá del cruce de cartas diplomáticas, en todo caso. Y como no hay nada que ofrecer en un eventual diálogo bilateral, el paso de Kirchner por la Ciudad Vieja de Montevideo se calcula fugaz. Adoptará un perfil bajo y partirá en menos de 24 horas, según figura en la información oficial de llegadas y partidas.


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Nicaragua, otra batalla en la guerra regional

MANAGUA.- Ella no tiene dudas; él, tampoco. Para Delia Sandino, una administradora de empresas de 46 años, la injerencia del presidente venezolano Hugo Chávez en la campaña electoral de Nicaragua es indiscutible. Lo acusa de ser amigo del candidato sandinista y ex mandatario Daniel Ortega y de darle su apoyo para atraer votos en las elecciones generales que se celebrarán pasado mañana y que lo tienen como favorito. En cambio, para Francisco García, peluquero de 32 años, es Estados Unidos el que interfiere en el proceso electoral con sus amenazas, y dice que Washington debería respetar "la voluntad del pueblo nicaragüense".

Opiniones contrapuestas como éstas se pueden escuchar por toda la calurosa y húmeda Managua. Es que el posible regreso de Ortega a la presidencia parece haber convulsionado a muchos en el continente. En particular, la idea de volver a ver al líder de la revolución sandinista en el gobierno provoca gran entusiasmo en Caracas y un profundo temor en Washington, por lo que la pequeña nación centroamericana parece haberse convertido en el último escenario de la batalla que libran Venezuela y Estados Unidos.

El presidente venezolano Hugo Chávez, embarcado desde hace tiempo en una cruzada para reducir la influencia norteamericana en América latina, expresó en abril su apoyo a Ortega, que marcha primero en las encuestas.

La Casa Blanca reaccionó con alarma, y, en los últimos meses, intensificó una ofensiva para evitar el regreso del sandinismo, dos décadas después de que el gobierno de Ortega (1979-1990) se enfrentara a la guerrilla de los "contras" -apoyada por EE.UU.- en una guerra civil que dejó 30.000 muertos.

Ante un eventual triunfo del líder de la revolución sandinista -que en Managua entusiasma y preocupa por igual, según a quién se le pregunte- muchos especulan que el país se sumará al llamado eje Venezuela-Bolivia-Cuba, a pesar de que Ortega ha moderado su discurso y asegura que busca tener buenas relaciones con Estados Unidos.

El deseo expresado por Chávez de un triunfo de Ortega motivó acusaciones de injerencia en Nicaragua. El mandatario venezolano firmó luego un acuerdo con alcaldías nicaragüenses sandinistas, por el que les vende combustible a precios preferenciales, en momentos en que el país vive una crisis energética. También mandó 8000 toneladas de fertilizantes a bajo precio y se ganó la simpatía de muchos nicaragüenses de escasos recursos, al enviarlos a Cuba para que puedan realizarse cirugías en la vista.

Preparando el terreno

Tras el primer embarque de combustible, el gobierno y los adversarios de Ortega afirmaron que Chávez buscaba favorecer al ex presidente sandinista. El candidato liberal Eduardo Montealegre, segundo en las encuestas, incluso acusó al mandatario venezolano de "intentar comprar la voluntad de los nicaragüenses".

"La injerencia [de Chávez] se percibe, pero como un dato no determinante. No creo que haya aumentado la intención de voto por Ortega", afirmó a LA NACION el analista Alejandro Serrano Caldera. Para muchos, sin embargo, Chávez está muy presente. "Está preparando el terreno, con la ayuda financiera a la campaña de Ortega, con el petróleo que ha enviado. Si Ortega llega al poder, va a tener apoyo de Venezuela y de Libia, mientras Estados Unidos retiraría su ayuda", aseguró Luis Toche, ingeniero electrónico de 32 años.

Alarmado por el avance sandinista, Washington adoptó la inusual actitud de apoyar abiertamente a Montealegre. El embajador norteamericano en Managua, Paul Trivelli, intentó unir a los candidatos liberales, pero no tuvo éxito. Además, funcionarios norteamericanos advirtieron que las relaciones con su país se verían perjudicadas, y amenazaron con reducir la asistencia a Nicaragua si Ortega asume la presidencia. Ayer, la Casa Blanca y la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice negaron la injerencia. "Quien sea electo en Nicaragua es cuestión del pueblo de Nicaragua", enfatizó Rice.

Malestar

En Managua, la percepción es otra. "La injerencia de Estados Unidos ha sido muy grosera. Ha provocado malestar en Nicaragua. Excepto Montealegre, todos los candidatos condenaron las amenazas de Washington", señaló a LA NACION el economista y analista político Alfredo Voguel.

"No podemos estar sujetos a la voluntad ajena [por Estados Unidos]. Aquí hay mucha gente que ya no se deja engañar", asegura, enojado, Bismarck Carrillo, vendedor callejero de comida, de 34 años, que muestra la mano izquierda, a la que le faltan cuatro dedos que perdió combatiendo a los "contras", en los años 80.

Pocos dudan de que si el líder sandinista vuelve al poder se acercará al mandatario venezolano. "La alianza con Chávez sería una realidad y estaría caracterizada por el apoyo solidario al gobierno, así como por el apoyo financiero", afirmó a LA NACION desde Washington Manuel Orozco, del Inter American Dialogue.

Sin embargo, en Nicaragua se considera que el acercamiento sería paulatino. "Si gana Ortega, creo que habría prudencia. No se abrirá de inmediato una compuerta de relaciones fluidas e importantes con Venezuela. Creo que Ortega intentaría bajar las tensiones con Estados Unidos y evitar que el solo hecho de su victoria electoral pudiera provocar incertidumbre financiera, aunque, evidentemente, hay declaraciones en el sentido de un acercamiento con Chávez", opinó Serrano Caldera.

Reunión crucial con España

En medio del conflicto con Uruguay, el presidente Néstor Kirchner se dedicó ayer a preparar su viaje de hoy a Montevideo. En el Gobierno se informó que, apenas se reúna con su par de España, José Luis Rodríguez Zapatero -lo que ocurrirá mañana-, emprenderá el regreso a Buenos Aires sin más vueltas.

No se descarta que sobre la marcha de la cumbre se improvisen algunas reuniones bilaterales con otros jefes de Estado, como la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pero hasta anoche, al menos, el único objetivo de Kirchner en su traslado a Uruguay era entrevistarse con Rodríguez Zapatero.

De eso habló ayer el Presidente con el canciller de España, Miguel Angel Moratinos, a quien recibió por espacio de una hora en su despacho de la Casa Rosada. De la reunión participaron el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el canciller Jorge Taiana.

Si bien hubo hermetismo informativo, LA NACION supo que avanzaron en la negociación por la deuda que la Argentina le debe pagar a España por 960 millones de dólares en el contexto del Club de París. También conversaron sobre la actualización de tarifas de servicios públicos en manos de empresas españolas y sobre futuras inversiones hispánicas, y se detuvieron en la idea anunciada por España de imponer la visa a los argentinos.

Esta nueva medida fue anunciada por Moratinos en un reportaje concedido ayer al diario Clarín y causó malestar en el Gobierno, pese a que de ambos lados destacaron "la excelencia en las relaciones bilaterales".

En la Cancillería aseguraron a LA NACION que la Argentina responderá a esa medida, en la cumbre, con un plan que está funcionando en nuestro país, denominado Patria Grande. Se trata de un proceso de documentación inmediata para todos los inmigrantes de los países miembros del Mercosur y asociados, Uruguay, Brasil, Paraguay, Venezuela, Chile, Perú y Bolivia.

Precisamente, el tema oficial de la cumbre es "Migración y desarrollo", sobre lo cual se firmarán diversos documentos protocolares. "Mientras España anuncia el visado, nosotros respondemos con el plan Patria Grande", aseguraron los voceros del canciller, que transmitieron el clima de desagrado que reinaba en Balcarce 50.

Desmentidas

El clima en la Casa Rosada respecto del viaje a Montevideo no era el mejor. Desde la mañana se desmintieron versiones de que el Presidente no viajaría a la cumbre. Será, sin embargo, una visita breve.

Así las cosas, Kirchner partirá hoy, a las 16, en el avión Tango 01, junto a Alberto Fernández; Taiana; la primera dama, Cristina Fernández, y los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía, Felisa Miceli.

El humor con el cual encara el viaje Kirchner no es el mejor. Por un lado, cerca del Presidente admitieron a LA NACION que no termina de digerir la derrota electoral en Misiones, tema que condiciona su talante. Y a ello se agrega su rechazo visceral por el protocolo propio de las cumbres.

Por otro lado, en el entorno de Kirchner admiten que el Presidente está altamente desencantado con el curso que ha tomado la relación con Uruguay y teme que haya en Montevideo algunas expresiones hostiles.

Cerca de Alberto Fernández subrayaron el enojo de Kirchner con los asambleístas que reclaman, por un lado, que se reúna con Vázquez, pero al mismo tiempo ocupan la ruta, lo que impide a la vez que exista el mencionado diálogo. "Son contradictorios: declaran a Uruguay «país agresor» y exigen diálogo con Tabaré mientras cortan la ruta. Si siguen con el corte, Tabaré no dialogará", dijo a LA NACION un allegado a Fernández.

Kirchner no quiere reunirse con Vázquez porque considera que no hay a esta altura ningún punto de negociación y que la única salida será el juicio ante la Corte Internacional de La Haya.

Bloquearán hoy las rutas

PARANA.- Desde las 14 de hoy quedarán bloqueadas por tiempo indefinido dos de las tres rutas que vinculan a la Argentina con Uruguay, por las protestas que reactivaron las asambleas ambientales de Gualeguaychú y Colón contra la pastera que se construye en Fray Bentos. A la altura del arroyo Verde, la ruta internacional 136 quedará bloqueada con ladrillos.

Sólo el paso entre Concordia y Salto, en el puente del dique de la represa hidroeléctrica, quedará habilitado desde esta tarde para transitar entre la Argentina y Uruguay, y nadie conoce cuándo volverán a abrirse los puentes entre Gualeguaychú y Fray Bentos, y entre Colón y Paysandú.

"Con este corte de ruta diremos que no bajamos los brazos, que no nos hemos desgastado, como quería el Gobierno, que estamos acá y que los gobiernos hagan lo que tienen que hacer", dijo ayer a LA NACION la ambientalista de Colón Silvia Poli Echevarría, mientras recorría su ciudad repartiendo volantes que invitaban a participar de la medida de fuerza.

"Cuando nos bajamos de la ruta no pasó nada, no creo que el diálogo pueda solucionar esto, lo único que va a presionar es la movilización de la gente", aseguró.

Durante el fin de semana permanecerá interrumpido el tránsito cerca de Gualeguaychú en la ruta 136, y cerca del acceso a Colón en la ruta 135. De esta manera, algunos automovilistas deberán agregar más de 200 kilómetros a su recorrido y transitar por Concordia.

El domingo, a las 17, se reunirán las asambleas para decidir los pasos por seguir.

España volvió a pedir seguridad jurídica para las inversiones

PUNTA DEL ESTE.- El gobierno español pidió seguridad jurídica e igualdad de trato para sus empresas instaladas en la Argentina como condición para continuar con el proceso de inversiones en el país.

El principal asesor económico del gobierno socialista, Miguel Sebastián, dijo ayer a LA NACION que si bien el país ha crecido en los últimos años "necesita garantizar que se den inversiones importantes".

Tras disertar en la primera jornada del II Encuentro Empresarial Iberoamericano, que se lleva a cabo hasta hoy en Uruguay, la mano derecha del jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero sostuvo sin vueltas que la "Argentina está en un momento de crecimiento muy potente que va a seguir, pero debe garantizar que se den las condiciones para inversiones importantes, porque sigue habiendo carencias de infraestructura y energía, que son fundamentales para favorecer la continuidad del crecimiento económico".

Para lograr ese objetivo, Sebastián señaló que se necesita lograr "seguridad jurídica de las empresas españolas, que se sientan queridas y en igualdad de condiciones respecto de las empresas argentinas".

Solución para la deuda

Por otro lado, el futuro candidato oficialista a la alcaldía de Madrid dijo que, luego de haber esperado cinco años, España pretende acordar una solución para cobrar los US$ 830 millones que le otorgó a la Argentina durante la crisis de 2001. "Esa deuda fue otorgada en las mismas condiciones de la deuda del FMI, que ya fue cancelada, así que esperamos llegar a una solución", explicó.

Antes, al disertar en uno de los paneles con empresarios de este foro, Sebastián dijo que la igualdad de los ingresos "es un factor de desarrollo tan importante como la libertad económica o la competitividad". Además, sostuvo que las reformas "deben abarcar aspectos sociales e institucionales, no sólo centrarse en puntos meramente económicos".

En forma paralela, los presidentes de las organizaciones empresariales iberoamericanas redactaron un documento que entregarán en Montevideo a los presidentes electos este año, en el que piden a los gobiernos que eliminen "los obstáculos al desarrollo empresarial".

Las claves para el desarrollo privado pasan por establecer marcos regulatorios claros, aumentar la inversión en infraestructura, defender la competencia y la propiedad intelectual, favorecer el respeto a la propiedad privada, luchar contra la corrupción y mejorar la calidad del sistema educativo, según el documento.

En tanto, el subsecretario general para Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, José Antonio Ocampo, destacó en este encuentro las fortalezas logradas en materia macroeconómica por la región en general y por la Argentina en particular.

De todos modos, Ocampo advirtió ante un grupo de periodistas que en el caso argentino "el punto débil es la inflación, porque se sigue cuestionando si la economía no se está recalentando por los controles" que ejerce el Gobierno. Además, el ejecutivo de la ONU dijo que el país debería encarar dos estrategias en forma imperativa:

Una reforma tributaria, ya que el sistema impositivo es muy frágil porque depende demasiado de las retenciones al comercio exterior".

Una política industrial más agresiva, más allá del tipo de cambio alto.

A su lado, el ex ministro de Economía Aldo Ferrer -acompañado por el representante de la Secretaría General Iberoamericana, Federico Poli- también admitió que "el sistema tributario argentino es muy regresivo".

Además, afirmó que si los principales países de la región "siguen descansando en la bonanza, vamos a perder otra oportunidad histórica", en sintonía con el espíritu de este encuentro que culminará hoy en la fortificada capital uruguaya.

Latinoamérica avanza en apoyo a Panamá

Los países de Latinoamérica y el Caribe dieron ayer un paso más para respaldar la posibilidad de que Panamá ocupe un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), después de una pugna que dividió a la región en las últimas semanas. El punto muerto se superó el miércoles, cuando Guatemala y Venezuela acordaron retirar sus candidaturas para el puesto no permanente del Consejo.
Los ministros del Exterior de Venezuela, Nicolás Maduro, y Guatemala, Gert Rosenthal negociaron una fórmula de compromiso que permitiera salir del estancamiento en que cayeron las votaciones para elegir al candidato que ocuparía la vacante que Argentina dejará en ese alto organismo a fines de este año.

Brasil manifestó su “gran satisfacción” por el acuerdo alcanzado entre Guatemala y Venezuela. Mediante un comunicado oficial, el gobierno brasileño felicitó además a Panamá por su disposición a postularse para conseguir un asiento.

Por su parte, el ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, dijo que la presidenta Michelle Bachelet respaldó la candidatura de Panamá, luego de que Chile se abstuvo de votar por Venezuela o Guatemala.

"Para nosotros Panamá va a ser un muy buen representante de América Latina. Resuelve una disputa, una polarización, una división," dijo Foxley a periodistas.

Después de 47 votaciones en los últimos 15 días sin lograr la requerida mayoría de dos tercios de las boletas favorables para ganar ese asiento, los ministros de Venezuela y Guatemala decidieron retirar sus candidaturas a favor de Panamá.

"Esa fue una decisión valiente y generosa de parte de Venezuela y Guatemala al decidir dejar sus legítimas aspiraciones de ingresar en el Consejo de Seguridad", dijo el titular panameño del Exterior, Samuel Lewis Navarro, al concluir la reunión del grupo conocido en la ONU como GRULAC.

Navarro señaló que la propuesta de Panamá como candidato de consenso es motivo de orgullo para su país, aunque subrayó que esa responsabilidad sería asumida de poder presentarse como candidato único a nombre de ese grupo regional.

Por su parte el canciller Rosenthal indicó que para Guatemala fue muy difícil llegar a la decisión de retirar su candidatura, la cual fue utilizada por Estados Unidos en una feroz campaña para impedir el ingreso de Venezuela en ese alto organismo de la ONU.

"Nos satisface la candidatura de Panamá hacia la cual no hay ninguna objeción. Seguro que mañana el GRULAC tendrá su candidato de consenso al Consejo de Seguridad", añadió.

A juicio de diplomáticos del GRULAC, las aspiraciones de Guatemala de entrar este año en el Consejo de Seguridad fueron severamente perjudicadas por las manipulaciones de Washington contra Venezuela.

En tanto, embajadores de Latinoamérica y el Caribe consultaban ayer con sus gobiernos para lograr un consenso. Los 34 países integrantes del GRULAC acordaron aplazar esa decisión de endosar la propuesta de Panamá como candidato de consenso.

Según el embajador de Chile, Heraldo Muñoz, algunos países pidieron prorrogar esa aprobación porque necesitan tiempo para consultar con sus gobiernos.

"Se trata de un asunto de metodología", dijo el diplomático chileno al descartar ante la prensa en esta sede que hubiera alguna objeción de última hora a la candidatura panameña.

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Fuente: Diario sobre Diarios

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