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Domingo 22 de Octubre de 2006
SUPERAR LA DESIGUALDAD, EL MÁXIMO DESAFÍO EN BRASIL

SAN PABLO.- "Brasil es una de las 15 mayores economías del mundo, lo que nos deja en compañía de Italia, España o Alemania. Pero cuando observamos los indicadores sociales, estamos al lado de países latinoamericanos pobres o africanos. Quien sea elegido dentro de una semana tendrá que enfrentar un dilema: el desarrollo económico de Brasil es mayor que el desarrollo social, y eso genera una brecha enorme de desigualdad."

La definición de Eduardo Nunes, uno de los más grandes conocedores del Brasil profundo, fue pronunciada durante una entrevista con LA NACION, a siete días de la segunda vuelta en la que, según una encuesta de Ibope, Luiz Inacio Lula da Silva obtendría el 62 por ciento de los votos contra el 38 de Geraldo Alckmin.

Presidente del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística -IBGE, equivalente al Indec-, Nunes realizó una radiografía de Brasil sobre la base de los números recogidos en forma meticulosa en los 5560 municipios brasileños.

Nunes disparó un número clave para entender el Brasil que va a las urnas el próximo domingo. "El ingreso familiar promedio del país es de 1800 reales (860 dólares), que sería suficiente para pagar los gastos básicos. Pero cuando desglosamos el promedio, descubrimos que el 85% de las familias gana menos de esa cifra. Esto da una buena idea de la desigualdad brasileña."

El país vive contrastes notables. Al mismo tiempo que es líder mundial en la fabricación de aviones medianos, con Embraer, tiene también el 24% de su población analfabeta funcional -el 10,6% no sabe leer ni escribir, y el 14% lee, pero no logra entender lo que lee.

El IBGE es un organismo gubernamental que trabaja con una autonomía de hecho. Iniciada la campaña electoral, el IBGE reveló que la desocupación promedio del país es del 10 por ciento. Cuando Lula asumió, era del 9 por ciento. "Sin duda, el gobierno generó mucho empleo, pero no fue suficiente para contrarrestar el ingreso mayor de gente al mercado de trabajo", explicó Nunes.

El especialista puso mucho cuidado para que sus palabras no fueran sentidas como crítica política. Pero con los números en la mano, no logró disimular su evaluación: "La desigualdad social brasileña está disminuyendo, pero poco y de forma lenta".

El índice mundial para medir desigualdad de ingresos es el Gini, en el que 0 es igualdad absoluta y 1 es desigualdad absoluta. En 2001 estaba en 0,57; en 2002 también; en el 2003 cayó a 0,56; en 2004, 0,559, y en 2005, 0,552. "Es decir, la desigualdad va cayendo, pero no hay un punto de inflexión fuerte, que pueda ser atribuido a una política social en particular", afirmó.

Es decir, según los datos, las políticas de asistencia social subsidiada por el gobierno de Lula "mejoran la vida diaria de una población que no tiene nada [pero] no son suficientes para alterar la desigualdad de riqueza. Ahora, para esa gente que recibe en promedio 70 reales por mes, esa ayuda es fundamental".

¿Cómo estratificar la sociedad brasileña de 187 millones de personas según su poder de compra?

Unos 18 millones de personas, el 10% de la población, tienen un poder de compra como para consumir en cualquier parte del mundo. Cerca de 22 millones consumen con cierta comodidad.

Aproximadamente 40 millones de brasileños están en un nivel básico de consumo. "Trabajan para vivir o viven para trabajar."

Los otros 87 millones no tienen casa digna; viven en los suburbios de las ciudades, y muchos no tienen agua o cloacas. Prácticamente no tienen acceso al mercado de consumo.

¿Cómo se llegó a semejante división de la sociedad brasileña? Para Nunes, la gran responsable es la inflación. "Cuando hay inflación, quien está en la parte alta de la sociedad logra protegerse con inversiones indexadas, poniendo dinero fuera del país, comprando bienes. La parte baja, que no tiene esa posibilidad, se empobrece cada vez más."

Nunes hace una comparación con la Argentina, otro país donde la inflación fue brutal. Mientras en la Argentina en 30 años de inflaciones acumularon se 30 billones (trilhões, en portugués) de puntos porcentuales de inflación, en Brasil fueron 334 billones. "Hasta en eso les ganamos por goleada."

Es decir, una inflación once veces mayor agravó una concentración de riquezas que ya era grande. "Por eso, el verdadero punto de inflexión en Brasil ocurre a partir del combate a la inflación, que se ha mantenido en los últimos 12 años."

El problema actual, en tanto, es que el mecanismo concentrador de riquezas, que era la inflación, fue sustituido por la tasa de interés (Selic). Actualmente con una tasa de 13,75% al año, cuando se descuenta la inflación -de un 4% anual- quiere decir que el país paga aproximadamente el 9% por los títulos de deuda pública que emite. No hay país en el mundo que pague tanto.

Como los títulos son comprados por las clases altas y medias altas, son éstas las que terminan quedándose con una buena parte de la riqueza del país. "Es simple: el gobierno gastó 8000 millones de reales en el plan social Beca-Familia (el Hambre Cero), y 156.000 millones en pagar intereses para sus títulos. El papel que la inflación ejerció en el pasado lo ejercen hoy la deuda pública y sus intereses. Ese dinero podría ser invertido en educación, salud e infraestructura para reducir la desigualdad", declaró Nunes. El gran desafío del próximo gobierno.


  Opiniones


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Petrobras, en Colombia

BOGOTA (El Tiempo).- A pesar de haberse quedado afuera de uno de los negocios del año en Colombia como fue la privatización de la refinería de Cartagena, proceso en el que compitió con la suiza Glencore, la multinacional Petrobras sigue teniendo al país como foco de sus inversiones en América latina.

El presidente mundial de la compañía, José Sergio Gabrielli, visitó el país, donde suscribió una serie de acuerdos con Ecopetrol para estudiar inversiones conjuntas en el negocio de los biocombustibles, pero adicionalmente en la cadena de distribución mediante el uso de la infraestructura de las dos empresas.

La empresa también tiene puestas sus esperanzas en uno de los proyectos de exploración más ambiciosos como es el denominado Tierra Negra en el departamento de Casanare, el cual, según dicen los directivos de la compañía, podría tener un potencial de entre 600 y 700 millones de barriles de reservas.

Sin embargo, según Dirceu Abraho, presidente de la compañía en Colombia, el futuro de Tierra Negra, proyecto en el que está asociada con Maersk Oil, dependerá de la perforación de un pozo que estaría finalizado en agosto del año entrante y el cual se está haciendo a una profundidad de 19.000 pies (casi 6 kilómetros). En esa labor se han destinado al menos 70 millones de dólares.

De la misma forma tiene programada la perforación de un nuevo pozo en cercanías de Guando, en el departamento del Tolima, cuyos resultados estarán listos a principios del año entrante. En el Caribe, la empresa desarrolla otro megaproyecto. Allí explora hidrocarburos en el bloque Tayrona, donde está asociada con Ecopetrol y ExxonMobil pero aún no ha iniciado la labor de perforación.

Este año la compañía hará inversiones por 200 millones de dólares en el país pero los cálculos son que el monto puede llegar a los 700 millones entre 2008-2011. "Aunque éste es un negocio muy competido, esperamos crecer en otros sitios de Colombia", dijo Gabrielli.

A máxima velocidad

Este año puede llegar a batirse la segunda marca en importancia de patentamiento de automotores en la Argentina. El contexto internacional que sigue siendo favorable, el consumo que se recupera, el crédito que resucita y la necesidad de renovar un parque automotor envejecido por la crisis están impulsando las ventas de las concesionarias a igualar las 450.000 unidades alcanzadas en 1994, aún por debajo del récord de 473.754 en 1998.

La producción nacional de automotores también crece, pero se encuentra más rezagada: rondará en 2006 entre los 390.000 y los 400.000 automotores, una cifra inferior a 1994, 1997 y 1998 (cuando se batió la marca histórica de 455.372). Sin embargo, la fabricación está más orientada al mercado externo y por eso se prevé lograr el segundo año de exportación, en importancia, otra vez por debajo de 1998 (237.497).

Pero no todo es tan maravilloso. Apenas el 20% o 30% de las ventas en la Argentina son financiadas, lo que demuestra que aún la clase media está lejos de acceder con facilidad al cero kilómetro.

Los precios de los vehículos subieron este año en promedio un 10,6%, y los modelos más económicos hasta un 30%. El alza se frenó en julio pasado con el congelamiento que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, ordenó a las automotrices. Pero las fabricantes afirman que el "acuerdo de precios" vence a fin de año y esta semana difundieron su intención de que "el mercado" vuelva a determinar pronto los valores, sobre todo porque alegan que los costos de las materias primas subieron y los salarios de sus trabajadores posiblemente vuelvan a aumentar.

"Este año se venderán entre 440.000 y 450.000 unidades por cómo están las variables macroeconómicas, con el superávit fiscal y el costo del dinero muy barato, que hace que no haya muchas opciones de inversión para el ahorrista", opina el secretario de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y presidente de la filial de Ford, Enrique Alemañy. En una semana de polémica por los reclamos de aumentos de precios, Alemañy fue uno de los tres jefes de automotrices que respondieron la consulta de La Nacion. Los otros siete adujeron viajes, agendas cargadas o directamente no respondieron.

El presidente de Fiat Auto Argentina, Cristiano Rattazzi, explicó que el año de mayores ventas de las terminales a las concesionarias fue 1994 (508.152 unidades), pero esas operaciones no se tradujeron en tantos patentamientos, que llegaron a 450.000. Ese año, los vendedores compraron de más y se encontraron con una fuerte caída del mercado en 1995 por el efecto tequila. En cambio, en 1998, las automotrices vendieron 455.000 a las concesionarias, que a su vez comercializaron 473.000.

"En 2006 vamos a estar en 440.000 o 450.000 patentamientos", vaticinó Rattazzi desde la feria del automóvil de San Pablo. "Es decir que volvemos a tener el mismo nivel que hace 12 años. Con precios del trigo, la soja y el petróleo como los actuales, me parece obvio que el país tiene que crecer. Si hubiese más crédito, se vendería mucho más", advirtió el presidente de Fiat.

El número uno de Renault Argentina, Dominique Maciet, calificó 2006 como un "año relativamente bueno" y vaticinó que se cerrará con patentamientos entre 430.000 y 450.000. El año pasado se llegaron a 385.804, con lo que se completaron tres años consecutivos de recuperación tras los 96.951 de 2002.

La Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara) proyecta para este año un mercado de 453.000 vehículos. Eso supondría una suba del 17% respecto de 2005.

La mejoría depende de muchos factores, según Maciet. "En primer lugar, una tasa de crecimiento del PBI [producto bruto interno] de más del 8 por ciento. El sector automotor tiene una relación estrecha con el PBI. Segundo, el financiamiento. A partir del momento en que hay más seguridad económica, la gente acepta más tomar crédito. El sistema financiero permite además un financiamiento a más plazo. Esta ha sido una explicación fuerte para el desempeño de este año, y lo será para el próximo. Y tercero, el mercado había bajado tanto desde 2002 que había una demanda deprimida. Por eso subieron las compras en 2005 y 2006, para renovar las flotas", explicó el presidente de Renault.

Pese al congelamiento de precios y la presión por volverlos a subir, Maciet no notó una mayor demanda. "El mercado siguió con el mayor dinamismo que antes del acuerdo de precios."

Un 39% de los vehículos que se comercializan en la Argentina son nacionales. De los importados, nueve de cada diez provienen de Brasil, donde se fabrican autos chicos y económicos.

La producción de las ocho fábricas que producen vehículos en la Argentina alcanzará este año las 400.000 unidades, según Alemañy. En 2005 se llegó a 319.755, con lo que el incremento de 2006 sería del 25%. En el pozo de 2002 se habían ensamblado 159.356.

Rattazzi pronostica que en el presente año se producirán 390.000 automotores en la Argentina. Precisamente, Fiat y la fabricante de camiones Scania son las dos terminales que no están produciendo vehículos desde 2002, sino autopartes. La empresa italiana firmó un principio de acuerdo el 25 de julio pasado con la india Tata para volver a fabricar unidades en su planta de Córdoba, pero todavía no se decidió si el negocio se concretará, pese a que pasaron los 60 días que se habían estipulado para que ambas partes dieran el sí definitivo o el no. "Todavía no tenemos una respuesta para dar. Hay un plazo para ver si se hace. Hay muchos estudios, pequeñas demoras, pero no se frustró; para nada", aclaró Rattazzi.

Renault, también radicada en Córdoba, dará este año un salto en su producción: de 31.000 automotores en 2005 a 50.000, según Maciet. "Este aumento grande es el resultado exacto del crecimiento del mercado nacional porque nosotros vendemos acá el 60% de nuestra producción local, somos los primeros en ventas de unidades argentinas", dice el presidente de Renault.

Esa compañía francesa, sin embargo, se encuentra entre las que aún no han anunciado nuevos proyectos de inversión desde 2002, cuando el nuevo tipo de cambio replanteó los costos de producción y el perfil del mercado en la Argentina. En 2004, PSA Peugeot Citroën introdujo el Peugeot 307. En 2005, Toyota presentó la nueva Hylux y la Hylux SW4. Este año, Volkswagen comenzó a producir el Suran y también inició la fabricación del Peugeot 307 Sedán. En 2006 llegará la nueva Mercedes-Benz Sprinter.

Proyectos para 2007

"Nosotros tenemos varios proyectos en estudio para asumir el fin de vida de algunos modelos y la producción de nuevos vehículos", suelta Maciet. "En el horizonte de 2007 definiremos anuncios adecuados a la importancia de la Argentina", agregó.

Ford también analiza nuevas inversiones. "Estamos viendo el contexto macroeconómico y las reglas del sector", afirma Alemañy, que considera que el acuerdo entre la Argentina y Brasil para el comercio compensado entre 2006 y 2008 fue positivo. De la misma manera califica el estado de la economía. De ahí que se definía optimista de que habrá novedades pronto.

Sin embargo, las reglas de juego del mercado interno cambiaron un poco por el congelamiento de precios. Alemañy opina que es coyuntural y asegura que "el mercado sólo demostrará que los precios seguirán estables porque hay altos stocks ante un mercado muy apetecible".

Maciet coincide en que "el mercado es el mejor ajustador de precios", pero dice que entiende la preocupación del Gobierno por la inflación. "Siempre es cosa responsable evitar las anticipaciones [en la suba de precios], pero existe siempre el mercado. Por el momento tenemos un acuerdo hasta fin de año. Después, veremos."

"En un mercado tan competitivo, sería mejor que el Gobierno no se metiera a estropearlo con monitoreos de precios", disparó Rattazzi. ¿Cuánto deberían aumentar los valores si estuviesen libres? "Depende del mercado", responde el presidente de Fiat. "Estamos mucho más abajo que en Brasil: un 30% abajo, pero allá hay más impuestos."

En ese contexto de congelamiento se prevé que las automotrices importen modelos más caros. También le piden al Gobierno que acelere la devolución del IVA por las exportaciones, además de insistir en una reducción del peso de las retenciones a las ventas externas. En tanto, el gobierno de Brasil propone un plan de renovación del parque automotor del Mercosur.

El año próximo podrían venderse en la Argentina entre 450.000 o 470.000 vehículos, cerca del récord, según Maciet. "Podemos llegar a eso y a 500.000 también si el país continúa creciendo con estabilidad macroeconómica y si hay más crédito, lo que depende de la confianza de la gente y de que haya más plazo", dice el número uno de Renault.

Alemañy pronostica que se llegará a 460.000 patentamientos en 2007. "Es una proyección conservadora. Se crecerá más si hay más operaciones financiadas. Hay más propensión a endeudarse después de cuatro años de crecimiento de la economía. Pienso que, salvo un cambio importante en el contexto internacional, la Argentina tiene una gran oportunidad de consolidarse", se esperanza el presidente de Ford. El ejecutivo considera que las empresas deberán trabajar más en la publicidad de la oferta crediticia y la captación de fondos para prestar a más plazo. La tasa actual de los créditos es del 15%, menor que en tiempos de la convertibilidad, pero a 24 o 36 meses, en lugar de 60.

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Fuente: Diario sobre Diarios

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