La
inversión extranjera crece, pero menos que la economía
La inversión extranjera directa en la Argentina subió
el año pasado un 9%, hasta alcanzar los US$ 4662 millones
(2696 millones fueron el fruto de 23 fusiones y adquisiciones),
pero a un ritmo menor que el crecimiento económico
medido en dólares. De ahí que el stock de esa
inversión pasó de representar el 33,1% del producto
bruto interno (PBI) en 2004 al 30,4% en 2005, según
datos del Informe de Inversión Mundial 2006 difundido
ayer por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio
y el Desarrollo (Unctad, según sus siglas en inglés).
La Unctad también señala que la Argentina se
encuentra entre los países con más alto potencial
para atraer inversión externa, pero su desempeño
está por debajo del nivel posible. La organización
señaló que el año pasado América
latina fue la única región del mundo que adoptó
más medidas negativas que positivas para el capital
foráneo, y en el informe da cuenta de que "la
Argentina extendió por otro año la ley de emergencia
económica adoptada en 2002, que da al Gobierno amplios
poderes para tomar medidas económicas por decreto y,
en particular, permite la renegociación de los contratos
de los servicios públicos privatizados (incluidas las
tarifas)".
No obstante, en una encuesta entre las 100 mayores empresas
del mundo sobre en qué países están localizadas,
la Argentina figura en el puesto 18. A la cabeza figuran Estados
Unidos, Reino Unido, Holanda, Alemania y Francia. Entre los
países emergentes lidera Brasil, seguido por México,
Singapur, Polonia, República Checa y la Argentina.
El documento de la Unctad destaca el fenómeno creciente
de empresas de países emergentes haciendo negocios
en el exterior. Al frente del ranking aparecen Hong Kong (región
administrativa especial de China), las islas Vírgenes
Británicas, Rusia, Singapur, Taiwan, Brasil y China.
México está 12°, la Argentina, 13° y
Chile, 14°.
Entre otros datos relevantes del informe figuran los siguientes:
El stock de inversión extranjera en la Argentina subió
el año pasado a US$ 55.245 millones, casi 5000 millones
más que en 2004, pero más de 12.000 millones
menos que en 2000.
La Argentina bajó un puesto en el ranking de destinos
de la inversión extranjera en América latina
y los países fiscales del Caribe, del séptimo
en 2004 al octavo en 2005. Lo superan México, Brasil,
Bermudas, Islas Caimán, Colombia, islas Vírgenes
Británicas y Chile.
La inversión extranjera en América latina creció
sólo un 3% el año pasado y podría desacelerarse
o incluso disminuir en 2006, por la mayor regulación
en los mercados de materias primas (como petróleo y
gas), según la Unctad. El reporte señala que
algunas multinacionales siguieron yéndose de la región
en 2005 y puso como ejemplos a dos que desinvirtieron en la
Argentina: Suez y Electricité de France (EDF).
En 2005 se contabilizaron en la Argentina 41 proyectos de
construcción de plantas (o ampliación) por parte
de empresas extranjeras, frente a las 74 que había
un año antes.
En el país, el 11,8% de la nueva inversión
bruta fija (maquinaria y construcción, excluidas las
fusiones y adquisiciones) provino el año pasado de
empresas extranjeras, menos que el 14,6% de 2004, lo que evidencia
un mayor dinamismo de las compañías nacionales.
A diferencia de otras regiones en las que predomina la inversión
en servicios, un 40% de la de América latina se destinó
en 2005 a la industria. Un 25% se dirigió al sector
primario. En ese ámbito, a la Argentina le llegaron
US$ 850 millones de inversiones no petroleras, mientras que
la Unctad destaca el plan de inversiones de Repsol YPF para
el período 2005/2009, por 6700 millones.
El alza de la inversión en tierras argentinas obedeció,
según la Unctad, al "alto y sostenido crecimiento
económico, así como al tipo de cambio competitivo,
que favorece las actividades orientadas a la exportación
y disminuye los costos de compra e inversión para los
inversores extranjeros". Uno de los sectores que están
aprovechando esas circunstancias favorables es la industria
automotriz, que también se vio favorecida por medidas
específicas de incentivo, según la Unctad. La
entidad destaca además que las empresas latinoamericanas,
como las brasileñas y las chilenas, están incrementando
sus desembolsos en el país.
Entre otras políticas que benefician o perjudican
al inversor externo, la Unctad señala que la Argentina
canceló la deuda con el FMI, se diferenció de
otros países latinoamericanos que profundizaron las
reformas liberales y eligió un camino heterodoxo para
crecer, se opuso al Area de Libre Comercio de las Américas
(ALCA), firmó un tratado de cooperación con
Venezuela y protagonizó disputas por los precios de
la energía con Bolivia y Chile.
El informe puntualiza que el año pasado siete empresas
suspendieron los juicios contra la Argentina ante el Centro
Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones
(Ciadi), dos las discontinuaron, pero "muchas otras"
prosiguen. A su vez, tres firmas iniciaron reclamos contra
el país, al tiempo que otras tantas compañías
argentinas comenzaron demandas contra países.
Todos esos juicios son posibles por los 58 tratados bilaterales
de inversión que firmó la Argentina, que está
23a en el mundo en cantidad de esos pactos. Alemania selló
133 y le siguen China (117), Suiza (110), el Reino Unido (102)
y Egipto (98). En cambio, Estados Unidos tiene sólo
47 y se ubica entonces en la posición 37a.
En una encuesta a las 100 mayores empresas de países
emergentes sobre las naciones en las que están radicadas,
la Argentina aparece en el relegado puesto 33. En punta están
Estados Unidos, Hong Kong, Reino Unido, China y Singapur.
El informe fue presentado en Buenos Aires por el economista
Fernando Porta, del Centro Redes, asociado al Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet),
quien destacó que 2005 fue "el segundo año
consecutivo de aumento del flujo de inversión extranjera
directa en el mundo, tras la retracción de 2002 y 2003.
[...] Subió un 29% en todo el mundo y superó
los 900.000 millones de dólares, pero todavía
está bastante lejos de los niveles de fines de los
90 y principios de esta década, cuando se llegó
a los 1,4 billones".
Porta adjudicó los mayores flujos al crecimiento económico
mundial y al consiguiente incremento de la rentabilidad de
las empresas, que aprovechan el alza de ganancias para financiar
sus inversiones. Todo este fenómeno eleva, a su vez,
el valor de los activos.
Los flujos a países desarrollados se elevaron un 37%,
frente al 22% que va a naciones en desarrollo. Sin embargo,
estas últimas reciben seis de cada diez dólares
de inversión extranjera directa. Los fondos de riesgo
dejaron de concentrarse en operaciones financieras y representaron
el 15% del total de los flujos de capital directo.
La exportación de software crece a más del
20% anual
En el granero del mundo, una industria de las más
sofisticadas crece a un ritmo que es más del doble
del PBI del país y, desde hace seis años, exporta
cada año un 20% más que el anterior. El software
argentino, que en 2000 exportó por US$ 35 millones,
proyecta para este año superar los 300 millones y espera
llegar a 1000 millones en 2014, según el plan estratégico
del sector.
La exportación de software y servicios informáticos
incluye, básicamente, el desarrollo de aplicaciones
de distinto tipo -desde programas para empresas y portales
de Internet hasta juegos multimedia- y el mantenimiento offshore,
es decir, desde aquí.
Según un informe de la Cámara Empresaria de
Software y Servicios Informáticos (Cessi), el 60% de
las exportaciones corresponde a grandes empresas y el resto
a pymes, la gran mayoría agrupadas en la ciudad de
Buenos Aires. Los principales destinos son América
latina (con México a la cabeza), Estados Unidos, el
Reino Unido y España.
Devaluación y después
Asociar la bonanza exportadora de esta joven industria con
la devaluación del peso, en 2002, es casi lógico.
Pero, para los empresarios, el fin de la convertibilidad no
es la razón que explica el fenómeno: "Es
obvio que, con la devaluación, las exportaciones se
potenciaron -admite Martín Migoya, CEO de Globant Offshore
IT Outsourcing- pero el nivel de competitividad no es un factor
aislado". Para el presidente de Cessi, Carlos Pallotti,
"la devaluación hizo tres veces más caro
viajar y abrir oficinas en el exterior, e hizo caer el mercado
interno, nuestra fuente de financiamiento".
En verdad, el sector vio en los mercados externos la solución
para la recesión que sintió a fines de los 90,
cuando terminaron las privatizaciones, ya que las empresas
surgidas de ese proceso eran sus principales clientes.
Y encontró factores sobre los que basar su propuesta
de valor: la creatividad y buena calidad de los recursos humanos,
las afinidades culturales con Europa y los Estados Unidos
y los husos horarios similares a los de ese país, algo
importante a la hora de brindar servicios online . Son los
fundamentos, dicen los empresarios, para pelearle una porción
de mercado a la India, cuya industria supera los US$ 14.000
millones, casi un 30% de los US$ 40.000 millones que mueve
el software en el planeta.
Las exportaciones a fin de este año podrían
duplicar las de 2004, cuando el volumen de ventas fue de US$
170 millones. La ley de promoción, sancionada ese año,
otorgó beneficios fiscales que incentivaron al sector.
El director de Promoción de Exportaciones de la Cancillería,
Gustavo Martino, enfatiza: "Exportamos casi tanto software
y servicios informáticos como vino fino, que es una
industria centenaria. Eso da una idea del potencial de crecimiento".
Las empresas tienen una participación activa en las
giras multisectoriales organizadas por ese ministerio, y en
unos días partirán a México y a Washington.
Globant, por ejemplo, tiene entre sus clientes al Grupo Santander,
de España, la automotriz Renault y el portal de Internet
británico Last Minute, uno de los más visitados
del Reino Unido. Los directivos de la compañía,
que en 2005 ganó un premio de la Fundación ExportAr
como exportador de servicios, sostienen que año tras
año duplican su facturación en el exterior.
La importancia del software en el mercado interno también
es cada vez mayor. Un informe de la Cancillería señala
que, en 2005, el software y los servicios informáticos
movieron negocios por $ 3880 millones y estima que llegarán
a $ 4700 millones a fin de año. Según el Ministerio
de Economía, el sector emplea a unas 50.000 personas,
lo que genera el triple de puestos de trabajo que la industria
automotriz, por ejemplo. La gran mayoría son profesionales
calificados o estudiantes, y el salario promedio es de 3000
pesos, según datos de Cessi.
Expo Comex 2006
Política internacional:Panorama oscuro
Al disertar junto con economistas de la Fundación
de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)
el jueves pasado en la jornada de cierre de Expo Comex 2006,
en la Rural, el analista Morales Solá señaló
que "casi no existe" una política internacional
de la Argentina y calificó de "mala" la relación
de nuestro país con sus vecinos. En el panel, dedicado
a "Crisis energética, inflación y desafíos
para el crecimiento", Solá dijo: "El conflicto
con Uruguay por las papeleras, sin duda, empeorará;
con Chile tendremos grandes enfrentamientos por el gas y con
Brasil, luego de las elecciones, seguramente habrá
también modificaciones importantes. Sin embargo -subrayó-,
lo que más preocupa es Bolivia. Si el Gobierno no hace
algo para ayudar a que se solucionen sus problemas todo terminará
en una guerra civil. Esto significaría, obviamente,
el corte de suministro de gas y la llegada -se especula- de
alrededor de 200.000 bolivianos al norte del país".
Uruguay, la antítesis de la realidad
argentina
Fernando Puntigliano es ingeniero naval y enriqueció
su currículum en Hamburgo durante los últimos
16 años con una maestría y un doctorado. Abocado
a la ingeniería aeroespacial, estaba trabajando en
el desarrollo de un sistema para el Airbus A-380 cuando recibió
un llamado que le proponía hacerse cargo de la Administración
Nacional de Puertos de su Uruguay natal.
Cuando Tabaré Vázquez asumió como presidente,
determinó que al frente de los distintos entes públicos
se eligieran a técnicos. Así, cuando el currículum
de Puntigliano llegó al escritorio del ministro de
Transporte uruguayo, el llamado no se hizo esperar.
Montevideo mueve alrededor de 455.000 TEU (unidad de medida
equivalente a un contenedor de 20 pies) y, según datos
del Centro de Navegación, alrededor de un 40% de ese
volumen corresponde a carga argentina que se siente más
"cómoda" en la otra orilla, excusas geográficas
aparte.
"La Administración Nacional de Puertos del Uruguay
tuvo una política de continuidad a lo largo del tiempo,
y a esto le debemos nuestro crecimiento", sostuvo Puntigliano,
ante periodistas argentinos en el Centro de Navegación.
En Uruguay no se habla del "puerto de Montevideo",
sino de una comunidad portuaria uruguaya que busca maximizar
la competitividad de la oferta nacional de cara a sus clientes.
"Si nos convertimos en una plaza logística regional,
y movemos cerca de tres veces la carga nacional, hay que aprovecharlo,
también, en el nivel regional, en el ámbito
del Mercosur, como sistema portuario. Esto se ve en Europa:
Hamburgo, Rotterdam y Amberes competían entre sí
-y lo siguen haciendo- pero comprendieron que una cadena logística
de hinterland eficiente les hacía ganar mercados en
conjunto", explicó. Un concepto lejano a la realidad
argentina y cercano a la vez.
El mercado verde que madura
Son muchos y muy distintos los participantes de un mercado
orgánico estimado en US$ 30.000 millones: pequeños
productores de caña de azúcar en Misiones, agricultores
europeos que reciben subsidios, cooperativas de cafetaleros
en Costa Rica, grandes cadenas de supermercados en países
desarrollados, productores de bananas en República
Dominicana o de especias en la India, por citar algunos.
La producción y demanda de alimentos elaborados de
modo sustentable, sin agroquímicos, preservando la
fertilidad del suelo y respetando la biodiversidad continúa
creciendo. "Los consumidores buscan una dieta sana, alimentos
libres de contaminantes y de sustancias químicas. Por
otra parte, el planeta no soporta otra cosa que no sea una
agricultura sustentable", afirmó Pedro Landa,
director de la certificadora Organización Internacional
Agropecuaria (OIA).
Con más de 31 millones de hectáreas dedicadas
a la producción en el mundo, según datos de
la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura
Orgánica (Ifoam, por sus siglas en inglés),
las mayores extensiones se encuentran en Oceanía (39%),
Europa (21%) y América latina (20%). Australia, con
12,1 millones de hectáreas, es el país con más
tierra certificada, seguido por China, con 3,5 millones.
En la Argentina, el tercer país en importancia, el
año pasado la superficie alcanzó los 3,1 millones
de hectáreas; según informes del Servicio Nacional
de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). El mercado
interno es reducido, y más del 90% de lo producido
en el país se comercializa en el exterior. El año
pasado aumentaron las exportaciones de orgánicos de
origen vegetal, de 46.000 toneladas en 2004 se pasó
a 65.500. Los productos con mayor crecimiento fueron los industrializados,
entre ellos azúcar, vinos, jugos de naranja y limón,
aceite de oliva y puré de manzana.
La importancia de este avance fue señalada por Laura
Montenegro, directora de la certificadora Argencert: "En
la Argentina estamos habituados a vender productos sin elaborar,
pero debemos desarrollar bienes con mayor valor agregado.
En el mundo está creciendo el consumo de comidas para
bebés, alimentos congelados y todo tipo de comidas
preparadas, incluso para mascotas, entre otros que en el país
se pueden hacer". También aumentaron las ventas
de carne vacuna y lana.
La Unión Europea es el principal destino de las exportaciones
argentinas, aunque fue perdiendo peso en los últimos
años. En 2005 recibió unas 39.000 toneladas
y las mayores compras fueron cereales, oleaginosas y frutas
frescas. Entre los productos industrializados se destacaron
los vinos, azúcar, jugos y purés de frutas.
Los envíos a la Unión Europea representaron
el 60% del total de las exportaciones de orgánicos
de la Argentina, que con el ingreso de los países de
Europa del Este en el bloque comunitario se enfrenta a nuevos
e importantes competidores, en especial en cereales.
Medio Oriente, Brasil...
Para Rodolfo Tarraubella, presidente del Movimiento Argentino
para la Producción Orgánica (MAPO), "tenemos
que dejar de mirar sólo a la Unión Europea y
a Suiza (otro de los principales compradores). Se necesita
diversificar mercados, prestar atención al crecimiento
del consumo en Medio Oriente, Brasil y Estados Unidos y concurrir
a ferias y encuentros en los que hasta ahora no participábamos".
Desde principios de los 90 el mercado norteamericano es el
más dinámico, con tasas de crecimiento del 19%.
En 2005 alcanzó los US$ 14.000 millones y los alimentos
frescos son los más demandados. El motivo principal
para comprar orgánico es acceder a una dieta saludable,
de acuerdo con datos del Food Marketing Institute y, en segundo
lugar, contribuir al cuidado del medio ambiente. También
los consumidores están dispuestos a pagar más
por productos orgánicos: en frutas, verduras y carne
es de hasta un 25% superior al de los convencionales.
"El consumo está liderado por la generación
del baby boom [expresión inglesa surgida tras la Segunda
Guerra Mundial para definir el período de tiempo con
un extraordinario número de nacimientos que se dio
entre 1946 y 1949], próxima a jubilarse. Tienen una
importante capacidad adquisitiva, buscan calidad y les preocupa
el cuidado de la salud. Como algunos se trasladan a Florida
después de su retiro, allí se registra un aumento
de la demanda", explicó Mario Suárez, consultor
de Export USA, en un reciente seminario sobre alimentos orgánicos
y gourmet organizado por la Cámara de Comercio de los
Estados Unidos (AmCham) y Proargentina.
En ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston, Chicago,
Detroit, Houston, Los Angeles, San Francisco y Miami se concentra
la demanda de orgánicos. Hay unas 20.000 tiendas especializadas,
pero en los últimos años el principal canal
de ventas es el supermercado. "El espacio que le están
dedicando cadenas como Wal Mart contribuyó a aumentar
el consumo", dijo Suárez. En estudios realizados
en supermercados en Europa y Estados Unidos se observó
que la oferta de estos alimentos atrae a una clientela fiel.
Suárez marcó diferencias entre la Unión
Europea y Estados Unidos: "La superficie cultivada es
extensa en Europa, los gobiernos otorgan subsidios a los agricultores
que se dedican a la producción orgánica y el
consumo se está estabilizando. Mientras en Estados
Unidos sigue creciendo, la superficie cultivada es menor,
por lo cual hay mayores compras en el exterior".
El año pasado Estados Unidos recibió cerca
de 18.000 toneladas de productos argentinos, un 27% del total
exportado por el país, y los principales envíos
fueron cereales, oleaginosas, frutas y productos industrializados,
entre los que se destacaron el aceite de oliva (recibe cerca
de la mitad de lo exportado por el país), azúcar,
mosto de uva y jugos de fruta.
Pero no sólo avanza el consumo de orgánicos,
también el de alimentos gourmet , un mercado estimado
en US$ 5000 millones en Estados Unidos. "Con las comunidades
de inmigrantes aparece el llamado mercado de la nostalgia:
los que compran productos típicos de su país.
Pero también los norteamericanos están abiertos
a probar diversos productos", aclaró Suárez.
Por su parte, Federico Ocampo, director de Promoción
de la Calidad Agroalimentaria de la Secretaría de Agricultura,
señaló que si bien las ventas argentinas de
alimentos gourmet son pequeñas, van en aumento y Brasil
y Estados Unidos son los principales destinos para nuestro
país. En el mercado norteamericano hay oportunidades
para los productores de carnes y pescados ahumados, quesos,
aceite de oliva, aderezos, dulce de leche, hongos, mermeladas,
vinos y licores. También se incrementaron las exportaciones
a Israel, Canadá, Noruega, Rusia, Chile y Japón,
entre otros.
Productos terminados
Para Montenegro "nos estamos olvidando de mercados que
crecen y en los que la Argentina puede vender productos elaborados.
Porque tanto la Unión Europea como Estados Unidos prefieren
comprar a granel -por ejemplo, miel, aceite, dulces- para
luego finalizar el proceso y fraccionar en su país".
Y agregó que en Australia, Brasil y países del
sudeste asiático hay espacio para ingresar con productos
terminados. "En Australia está aumentando el consumo
de vino ecológico y en Brasil los supermercados de
Río de Janeiro y San Pablo están ampliando la
oferta de orgánicos".
Los especialistas coinciden en que más allá
de la búsqueda de nuevos mercados uno de los desafíos
es el aumento del mercado interno. Ocampo afirmó que
"no se puede pensar en el crecimiento del comercio internacional
sin un mercado interno sólido. Con una demanda local
fuerte habrá más producción y exportaciones".
Y una posibilidad que tienen los pequeños productores
para alcanzar un mayor volumen y la calidad exigida por los
mercados externos es unirse en cooperativas u otras asociaciones,
lo cual también los favorecería a la hora de
negociar con los canales de venta en el mercado local. Por
su parte, Landa recordó la función social de
la agricultura orgánica: "Con su desarrollo evitamos
que miles de pequeños productores desaparezcan".
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