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Domingo 15 de Octubre de 2006
HAY 5620 MILLONES DE PESOS CASI SIN CONTROL

Pese a la cada vez mayor trascendencia de los fondos fiduciarios en la estructura de gastos del Gobierno, la información que tendría que suministrar el Poder Ejecutivo sobre estas millonarias sumas es pobre.

Si los datos del proyecto de presupuesto 2007 que por estos días recorren los despachos del Congreso son aprobados, el año que viene $ 5620 millones se canalizarán mediante este mecanismo y tendrían un control casi nulo. Esa suma podría no ser definitiva, ya que el Gobierno puede inyectar más fondos a esas cajas mediante aportes directos.

Según un informe elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y el Centro de Evaluación de Políticas Públicas (CEPP) la información que debería enviar el Poder Ejecutivo para que el Congreso controlara es muy escasa.

El trabajo llega a la siguiente conclusión: ni la Jefatura de Gabinete envía al Congreso los informes que está obligada a enviar ni el Poder Legislativo se ha expedido sobre lo poco que llega desde la Casa de Gobierno.

"El sistema de información previsto en las leyes de presupuesto correspondientes a los ejercicios 2003 a 2006 no puede ser considerado una instancia de control efectiva por parte del Congreso", concluye el informe elaborado por los economistas Oscar Rinaldi y Damián Staffa.

Los fondos fiduciarios públicos tienen la particularidad de que, si bien están incluidos en el presupuesto mediante una planilla anexa, no están regidos por la ley de administración financiera. Por lo tanto, no está registrado cada uno de los movimientos como sí lo están las otras erogaciones del Estado.

Este tipo de herramientas, que están bajo sospecha de tener contabilidades poco transparentes, han tenido un fuerte crecimiento durante los últimos tiempos. En 2002, los fondos fiduciarios existentes sumaban 1272 millones de pesos. En 2003, ese monto prácticamente se duplicó y llegó a 2300 millones.

Según la solitaria planilla anexa que aparece en el presupuesto 2006, los fondos fiduciarios se llevarán 4168 millones de pesos, algo así como el 5,5% del presupuesto. Y para el año que viene, la cifra creció un 35%, para llegar a los 5620 millones de pesos.

"Considerando la información suministrada formalmente por la Jefatura de Gabinete al Congreso, podemos afirmar que aun cuando existe una obligación legal desde el año 2003, no hay informes previos a 2005", dice el trabajo presentado por las dos instituciones.

Todos los años, junto con el presupuesto, el Congreso aprueba los flujos financieros y el uso de los fondos fiduciarios integrados total o mayoritariamente por bienes o fondos del Estado. "De esta manera, autoriza al Poder Ejecutivo a realizar gastos por medio de una figura que no se somete al sistema de programación de la ejecución del gasto [...] y están sujetos a menos controles. Autoriza también la realización de gastos que no se encuentran comprendidos en el régimen de compras y contrataciones", reseña el trabajo.

A cambio de esta delegación, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tiene que enviar a los legisladores informes trimestrales. "Desde 2003, el jefe de Gabinete tendría que haber presentado diez informes, pero sólo se han presentado informes correspondientes al ejercicio 2005", afirman los autores.

Staffa dijo a LA NACION que "no sólo hay una falta de entrega de la información por parte del Poder Ejecutivo, sino que además el Poder Legislativo no les da demasiado tratamiento a los datos que le llegan ni los procesa debidamente". Otra de las anomalías detectadas es que existen algunos fondos que no están incluidos en la planilla anexa; por lo tanto, nada se informa acerca de ellos.


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Perú busca turistas

LIMA (El Comercio).- El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo ha dejado de pensar en cifras. La nueva cabeza de esta cartera, Mercedes Aráoz, ha decidido dar un giro a la política turística del Perú y ha priorizado la calidad sobre la cantidad. Las enormes campañas publicitarias que el gobierno anterior impulsaba, con avisos en los metros madrileños o londinenses llamando a las grandes masas a visitar la tierra de los incas, quedarán, al parecer, en el olvido.

"Llegar a pensar en millones de turistas -que además no dejan mucho dinero- no tiene sentido", explicó Mercedes Aráoz. Y es que el gobierno, consciente de que muchos destinos no tienen la infraestructura para recibir grandes cantidades de turistas, ha optado por dejar de buscar que se multipliquen las estadísticas de llegadas por el aeropuerto Jorge Chávez y busca hoy un turismo basado sobre dos ejes: el especializado (turismo de aventura, místico o de avistadores de aves), que viaja por más días y gasta más, y el interno, que dinamiza el sector y, a la vez, no es tan exigente.

"¿Lo que importa es promocionar sólo un número de personas o personas que gasten y duren más tiempo? Nosotros estamos apuntando a un grupo de demanda de mayor gasto por más días. Es decir, vas a estar en el segmento de mercado más alto y más atractivo. Los turismos masivos son difíciles de lograr, busquemos lo que nos va a dar más rendimiento. Porque, además, en promociones masivas tienes que gastar mucho más dinero. Acá no, son promociones más articuladas y focalizadas", agregó la funcionaria.

"Si se compara el per cápita del rendimiento que le dan a México los millones de turistas, este resulta bajo comparado a lo que podemos lograr con lo que da un turista especializado. Es allí en donde nos vamos a especializar, no en llenarnos de millones de extranjeros, sino en los turistas que queremos tener y que nos van a dar la mayor cantidad de divisas", concluyó Aráoz.

Piden parar las edificaciones sin control

Mientras la nueva población de torres y edificios va dando otra fisonomía a Buenos Aires, que pierde una casa cada dos días, el desarrollo explosivo de la construcción ha provocado una creciente movilización vecinal: en distintos barrios piden que cesen las edificaciones por el posible colapso de la red cloacal y de los servicios, además de la preferencia de muchos por vivir en zonas de casas bajas.

De enero a agosto pasado, la Dirección General de Fiscalización y Catastro del gobierno porteño autorizó la construcción de 1.909.348 metros cuadrados, lo que equivale a un aumento del 42,7 por ciento respecto del mismo período de 2005 -1.338.293 m2- y del 123,7% respecto de la crisis económica, en 2001, cuando se autorizaron 853.651 m2, según datos suministrados a LA NACION por el Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (Cedem).

Caballito, Palermo, Flores, Villa Urquiza y Belgrano son los barrios con mayor edificación y en ellos se concentra casi el 50% de la superficie aprobada en toda la Capital. Allí, vecinos agrupados en asociaciones alzaron su protesta cuando las calles se poblaron de andamios y albañiles. Incluso, hubo denuncias por la baja de energía eléctrica, los cortes en el suministro de agua y hasta inundaciones por la sobresaturación de la red cloacal (ver aparte).

Hoy el Código de Edificación permite la construcción de estas torres y edificios que se levantan en terrenos donde antes había una casa, pues hace tiempo que no hay lotes libres en la ciudad. En lo que va del año se demolieron más de 160 viviendas y galpones en una urbe que ya tiene unas 30.000 unidades de más de cinco pisos.

"Todo lo que se construye está permitido. El Código no dice que donde hay casas no se pueden levantar edificios... Hay cinco proyectos de ley presentados en la Legislatura para modificar esta situación. El reclamo de los vecinos merece ser atendido. Pero tampoco se le puede poner una tapa a Buenos Aires, porque si se prohíbe la construcción, los valores de las propiedades subirían ante tanta demanda y poca oferta", dijo a LA NACION el diputado Alvaro González, presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura.

Enrique García Espil, vicepresidente del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, criticó la falta de un plan estatal sobre la ciudad que se quiere. "Buenos Aires no tiene un proyecto, cosa que es un disparate. Es obligatorio formular un plano urbano, pero pasaron diez años [de la sanción de la Constitución porteña] y nunca se hizo nada. Creo que si se reformara el Código, lo primero que querríamos es que hubiera barrios de más altura, y barrios bajos. Y hoy están mezclados."

Según Hugo Mennella, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, el boom edilicio es positivo. "La construcción es muy alentadora, porque va cambiando la fisonomía del barrio, se va modernizando y se incrementa su nivel poblacional", dijo.

Nuevos propietarios

Los nuevos condominios en las citadas zonas están orientados a personas con buen poder adquisitivo, ya que el metro cuadrado oscila entre 1200 y 2500 dólares. "Los que hoy compran estas viviendas son argentinos que viven en el exterior, los que están dolarizados, y los extranjeros", dijo el diputado González.

La pregunta que surge es: ¿puede la infraestructura de la Capital resistir semejante crecimiento inmobiliario? Ingenieros, arquitectos, funcionarios y urbanistas, a pedido de LA NACION, estimaron que si se mantiene este ritmo en la construcción sin una adecuada inversión para modernizar la red cloacal y pluvial, que data de 1920, los servicios colapsarán en poco más de 10 años.

El ingeniero Silvio Bressan, director del Departamento de Ingeniería Ci