440
millones para Enarsa
El Gobierno cuadruplicó el presupuesto de Enarsa de
este año para permitir la importación de gas
desde Bolivia. La resolución fue publicada ayer en
el Boletín Oficial y forma parte de la reasignación
de partidas que realiza la Jefatura de Gabinete. La empresa
estatal de hidrocarburos recibirá 440,8 millones de
pesos adicionales. El aumento se hizo necesario luego de que
Bolivia exigió un mayor precio por el gas que exporta
al país. El acuerdo firmado entre ambos gobiernos el
29 de junio pasado llevó el precio del fluido a 5 dólares
el millón de BTU. El Estado argentino recuperará
ese dinero porque dispuso una suba equivalente en las retenciones
de las exportaciones de gas a Chile. El aumento de partidas
para Enarsa se compensa con una reducción de fondos
para el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial. “De
esta manera, al utilizar gastos ‘debajo de la línea’
(aplicaciones financieras) para financiar un incremento de
los gastos corrientes, los resultados financiero y primario
presupuestados para el corriente ejercicio resultan afectados
negativamente en un 7,8 y 3 por ciento, respectivamente”,
advirtió la Asociación Argentina de Presupuesto
(ASAP).
Promesas en francés
Néstor Kirchner le confirmó ayer al ministro
de Presupuesto y Reforma del Estado francés, Jean François
Copé, que el gobierno argentino avanzará en
negociaciones con el Club de París para saldar su deuda
en default. Así lo indicó el funcionario extranjero
luego de ser recibido por el Presidente. “Las conversaciones
están avanzando muy bien”, destacó Copé,
quien precisó que existe voluntad de ambas partes “para
solucionar las diferencias que aún persisten como la
deuda del Club de París y las concesiones de servicios
públicos”. Copé cumplió el primero
de sus tres días de visita a la Argentina, durante
el cual, además de entrevistarse con Kirchner, almorzó
con Julio De Vido y Alberto Fernández. “Francia
quiere ser un socio confiable de la Argentina en esta nueva
etapa”, declaró el visitante, en un intento por
dejar clausurada una etapa de tensión entre los dos
países a raíz de la partida de Suez, ex operadora
de Aguas Argentinas. “El presidente Chirac siempre dijo
que esa situación (el conflicto con Suez) era una piedrita
en el zapato. Se puede seguir caminando, pero hubiese sido
bueno no haberla tenido”, completó.
15 millones para aviones
La decisión administrativa 678 también otorga
15 millones de pesos en subsidios a las aerolíneas
que operan el país. “Resulta necesario afrontar
los compromisos asumidos por el Estado nacional en el marco
del régimen de compensación de combustible aeronáutico”,
dice la norma. Dicho régimen forma parte del acuerdo
al que llegó el Gobierno con Aerolíneas Argentinas
en agosto, por el cual se autorizaron aumentos de tarifas
de hasta el 20 por ciento en vuelos de cabotaje. Uno de los
puntos de aquel acuerdo fue la promesa de paliar los costos
crecientes de las aerolíneas por el encarecimiento
del combustible de las aviones (una nafta ultraliviana llamada
JP1). Esta semana, la resolución 806 de la Secretaría
de Transporte estableció que las empresas deberán
presentar una declaración jurada mensual para recibir
el subsidio, y les solicitó, además, “la
estructura de costos”.
Las AFJP pisaron el freno
El escenario cambió en forma abrupta. Después
de diez días intensos, durante los cuales adquirieron
nada menos que 1000 millones de dólares para invertir
en el mercado financiero de Brasil, las AFJP aplicaron el
freno y congelaron esa operatoria. La decisión de las
administradoras más importantes del sistema se produjo
24 horas después de recibir una advertencia del máximo
nivel del Gobierno: podría modificarse la norma que
les permite realizar inversiones financieras en aquel país,
prácticamente sin límites, tal como reveló
Página/12 en su edición de ayer. Con un mercado
cambiario más relajado, el Central compró unos
40 millones de dólares.
Ayer, cuando tomaron nota de que las AFJP habían aceptado
la estrategia de persuasión, en el Gobierno hubo satisfacción.
En el Banco Central habían advertido que la actitud
de las administradoras ponía en riesgo la estabilidad
del mercado cambiario. También existía preocupación
por el riesgo al que están expuestos los ahorros de
los futuros jubilados.
Desde las AFJP ensayaron una defensa dejando trascender que,
en realidad, sus inversiones en Brasil son inferiores a las
estimadas por el Gobierno. Lo cierto es que en Economía
se pusieron a analizar la situación para tener a mano
una medida que limite la fuga de capitales. Los funcionarios
estuvieron chequeando ayer si el país vecino tiene
reciprocidad con la Argentina en este tema. O sea, si en Brasil
toman a las inversiones en la Argentina como si fueran realizadas
en activos propios, tal como ocurre con las AFJP.
Las inversiones en Brasil buscan una renta apreciable en
poco tiempo. En las administradoras estiman que las acciones
y los bonos brasileños están subvaluados y que
subirán de precio no bien finalice el proceso electoral,
el próximo día 29. Por una ley de 1993 que reglamenta
la actividad de los Fondos Comunes de Inversión (FCI),
las inversiones de éstos en Brasil son equiparadas
a las argentinas. Las AFJP utilizan a los FCI como vehículo
para derivar fondos al vecino país y, por lo tanto,
evitan que haya un tope en esas inversiones.
El Gobierno quiere ser cuidadoso con los cambios que pueda
realizar. Acepta que el tema de las inversiones de las AFJP
es sensible, ya que constituyen los ahorros de los futuros
jubilados y cualquier error podría generar quebrantos.
Por ahora también se descartó obligar a esas
empresas a vender las acciones brasileñas adquiridas
para evitar una depreciación de esos activos y la consecuente
pérdida en el valor de las cuota parte de los afiliados.
Según datos de la Superintendencia que regula el sector,
durante septiembre las AFJP compraron acciones brasileñas
por unos 200 millones de dólares. El Banco Central
detectó que en los últimos días esas
adquisiciones totalizaron 1000 millones. De hecho, ayer fue
el primer día en una semana en que la mesa de operaciones
del Central logró comprar una suma apreciable de divisas,
en torno de 40 millones. La mayor tensión hizo, además,
elevar la cotización del billete verde en el segmento
mayorista.
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