¿Quién
está en crisis?
Distintos sectores locales y del exterior vaticinan una inminente
crisis energética en Argentina, aunque obedeciendo
a distintas causas. Y el gobierno del presidente Néstor
Kirchner no es muy claro al respecto: su Gabinete tiene prohibido
mencionar la palabra crisis, pero se encarga con esmero de
mostrar que cualquier posibilidad está descartada.
A su vez, presenta (y vuelve a presentar) un programa energético…
para evitarla.
En Argentina se produjo un cuello de botella en el sector
energético. El “póker de 9” de la
economía nacional –crecimiento a esa tasa por
cuatro años consecutivos- lógicamente lleva
a que aumente considerablemente la demanda de energía.
A esto debe sumársele que desde 1998 no se producen
grandes inversiones en materia hidrocarburífera; el
gobierno impuso altas retensiones a la exportación
de crudo y congeló el precio del gas natural, así
como el valor de la unidad eléctrica.
Durante la década de 1990, al desregularse el mercado
petrolero y disponerse la libre disponibilidad del crudo y
del gas, fue negocio para las productoras de oro negro generar
electricidad. Cuando se extrae petróleo, en muchos
casos viene acompañado de gas natural; en ese escenario
muchas compañías instalaron centrales térmicas
de ciclo combinado a la salida del pozo, y vendían
la energía resultante. Hoy ése incentivo ya
no existe.
Entonces, podemos mencionar que la “crisis” tuvo
su génesis en el congelamiento de los precios tras
la devaluación de 2002, la falta de inversiones de
las empresas y la ausencia de una política clara para
el sector.
¿Cómo reaccionó el Poder Ejecutivo?
Como mencionamos, negó la posibilidad de una crisis.
Pero luego presentó una serie de iniciativas, como
apurar la terminación de la represa en conjunto con
Paraguay de Yacyretá, elevar un nuevo plan nuclear
que prevé concluir la central Atucha II y construir
una cuarta planta, más la construcción de dos
centrales térmicas que se licitaron hace muy poco y
el tendido de 5.000 kilómetros de líneas de
alta tensión, además de imponer sanciones a
quienes consumen energía en exceso.
Pero como en la mayoría de los casos donde se mencionan
este tipo de cuestiones, hay algo más que no se dice.
Sobre este tema, incluso se expidió la Secretaría
de Energía de Estados Unidos hace dos semanas, donde
se destacaba la fragilidad del sector energético. Pero
no debemos olvidar que el estado de California atravesó
en 2001 una crisis de la cual todavía no se pudo recuperar
totalmente y en la que participó la caída en
desgracia Enron.
California es el estado más poblado y rico de Estados
Unidos. Tiene una población de unos 35 millones de
habitantes –un poco menos que Argentina- pero un Producto
Bruto Interno que supera al de Francia o Gran Bretaña.
De hecho, si se escindiese de la Unión, ocuparía
el quinto lugar como potencia económica.
Los motivos de la crisis californiana fueron adjudicados
en principio a la mala privatización y desregulación
del sector eléctrico, pero más tarde se les
inició una causa penal a los directivos de Enron acusados
de presunta manipulación del mercado energético
para obtener más utilidades del conflicto, según
informase oportunamente la agencia Reuters.
Para superar este grave inconveniente, se apeló a
los hermanos del sur. El plan presentado era bastante complejo,
e involucraba a México, Perú, Chile y Bolivia.
Se iba a extraer gas de los yacimientos peruanos de Camisea
y de los bolivianos de Tarija. Luego, por gasoducto, se lo
trasladaría hacia un puerto de aguas profundas a construirse
en la costa de Chile, donde se levantaría también
una planta de licuefacción del combustible.
En forma líquida se lo transportaría hasta
un puerto en la costa mexicana del Pacífico, donde
se lo gasificaría nuevamente, y alimentaría
una serie de plantas de turbina de gas, para enviar a California
la electricidad resultante.
Que el gas boliviano pase a Chile en una zona que Bolivia
reclama como propia, desató una crisis política
en esa nación altiplánica. Por lo cual, La Paz
no participó del megaproyecto. Actualmente, sólo
Perú abastece a este complejo sistema energético.
Pero –siempre hay uno- las reservas de gas de Lima son
sustancialmente inferiores a las del subsuelo boliviano. Por
lo cual, California todavía no superó la alerta
de nuevos apagones.
California integra los Estados Unidos, cuya Secretaría
de Energía advierte sobre una posible crisis del sector
en Argentina. Pero ¿quién está en crisis?
Una posibilidad que no debe descartarse es que la Casa Blanca
busque que Argentina no se abastezca del gas boliviano. Bolivia
dispone de las reservas gasíferas más importantes
de América del Sur después de las de Venezuela,
y es un importante proveedor de sus vecinos más grandes.
Con Brasil la situación se encuentra congelada a raíz
de la nacionalización de los recursos naturales oficializada
por el presidente Evo Morales, pero con Buenos Aires se llegó
a un preacuerdo de abastecimiento a largo plazo.
Si Bolivia vende su gas a Argentina, no va a poder ofrecerlo
como solución a la crisis californiana. Y si Argentina
no depende del gas boliviano, habrá más fluido
para California. Saquen sus conclusiones.
Alan Garcia quiere un unión del
pacto Andino y del Mercosur
El presidente de Perú, Alan García, exhortó
hoy a consolidar una unión sudamericana mediante el
acercamiento entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y
el Mercado Común del Sur (Mercosur), propuesta que
consideró "la apuesta de este tiempo histórico".
No una mera comunidad de naciones, sino la integración
auténtica en una unión que se lance con audacia
a tener una sola moneda, más poderosa que el yuan chino,
aquí y ahora", afirmó el mandatario peruano.
Al hablar ante el Parlamento Andino, en Lima, García
evaluó ante legisladores de su país, Bolivia,
Colombia y Ecuador que "la apuesta de esta generación,
de este tiempo histórico" pasa por construir,
a través de la Comunidad Andina y el Mercosur, la unión
sudamericana.
En esa línea se preguntó si el subcontinente
"¿será otra vez un escenario pasivo del
conflicto entre los mundos o dará un paso acelerado
por consolidar la unión sudamericana, para dar a nuestros
países el salto cualitativo que multiplique, con los
mismos bienes, su capacidad de negociación en el mundo?".
García señaló que es preciso "fortalecer
la CAN y el Mercosur, para después avanzar hacia la
integración de los dos bloques", porque si los
países de la región no van hacia ese camino
"seguiremos siendo 12 o 15 países dispersos frente
a países como China".
"La integración latinoamericana impone el fortalecimiento
de la Comunidad Andina y el Parlamento Andino", insistió
el presidente.
Aunque no lo nombró expresamente, García aludió
a Venezuela cuando dijo que no le preocupaba que "entre
o salga un país" de la CAN, porque "se trata
de una realidad que tenemos, una realidad de todos los tiempos
vertebrada por nuestra cordillera".
Confió, no obstante, en que "el que se salga volverá
a entrar", y vaticinó que "si alguien, por
riqueza súbita, se sale para acompañar a los
más ricos, que son Brasil y la Argentina, verá
cómo la realidad lo devuelve poco a poco a su realidad
andina".
Así, parece alimentarse la disputa entre García
y Chávez, que a su vez contestó que no podrá
haber buenas relaciones entre ambos países a causa
de los ataques que le propinó el peruano.
Llega Ramirez por la deuda
El canciller paraguayo, Rubén Ramírez, viajó
ayer a Buenos Aires para reunirse con su colega argentino,
Jorge Taiana, con quien conversará, entre otros asuntos,
acerca de los temas pendientes en la reestructuración
de la deuda de su país con la hidroeléctrica
Yacyretá.
La semana pasada, los diarios paraguayos anunciaron que el
gobierno de su país espera que esta deuda sea reducida
a la mitad.
Ramírez dijo, poco antes de su viaje, que tratarán
sobre los avances de la negociación de la reestructuración
de la deuda de unos 11.000 millones de dólares de la
Entidad Binacional Yacyretá (EBY) con el Tesoro argentino."Estamos
dándole seguimiento al tema. Los técnicos se
han reunido en varias oportunidades y las negociaciones en
curso tienen que terminar entre esta semana y principios de
la próxima", indicó el canciller.
Ramírez, que permanecerá hasta el miércoles
próximo en Buenos Aires, precisó que tiene previsto
además conversar con Taiana acerca de la Comisión
de Monitoreo del Comercio Bilateral entre ambos países,
recientemente instalada.
También conversarán señaló el
canciller paraguayo, sobre "los procedimientos para la
regularización de los ciudadanos paraguayos residentes
en Argentina", al explicar que en la agenda figura además
convenios de intercambio cultural, la lucha contra las drogas
y el combate al tráfico ilegal de inmigrantes.
En cuanto a los temas de infraestructura, Ramírez y
Taiana prevén analizar los detalles de la futura construcción
de un puente que conecte a la localidad de Pilar, en el extremo
sur de Paraguay y la ciudad argentina de Bermejo, que está
situada sobre el río Paraná.
En la agenda de los gobiernos de Asunción y Buenos
Aires figuran también diferentes planes para comunicar,
a través de otro puente también sobre el Paraná,
los puertos de Presidente Franco, en el este de Paraguay con
el argentino Iguazú.
El Papa le habló al mundo musulmán
En la movida más extraordinaria de su papado hasta
la fecha, Benedicto XVI convocó ayer a 22 embajadores
de países islámicos al Vaticano y dirigiéndose
a ellos en francés les habló de su determinación
de relanzar el diálogo entre cristianos y musulmanes.
La reunión, televisada en vivo por la cadena árabe
Al Jazeera y el Vaticano, fue el último intento del
Papa de dar vuelta la página después de la dura
controversia que se instaló desde que citó a
un emperador bizantino que describía al Islam como
“malvado e inhumano” y al profeta Mahoma como
favoreciendo la conversión por la fuerza.
Un experto del Vaticano concedió que el “terremoto”
causado por esas despectivas referencias había “sin
duda dañado la imagen del Papa y su credibilidad en
algunas partes del mundo musulmán”, pero que
el discurso de ayer “repararía el daño
y comenzaría a curar las heridas”. Fue la cuarta
ocasión en que el papa Benedicto intentó tragarse
sus palabras desde ese funesto discurso a los profesores y
estudiantes de la Universidad de Regensburg en Alemania hace
dos semanas. Esas palabras se hicieron tan famosas que ayer
ni siquiera tuvo que mencionarlas cuando él y 40 delegados
musulmanes –el resto representando a las organizaciones
islámicas en Italia –estaban reunidos en el hall
de los Guardias Suizos en el palacio de verano de Castel Gandolfo,
al sur de Roma.
“Las circunstancias que originaron nuestra reunión
son bien conocidas”, les dijo. “En este contexto
particular, me gustaría volver a expresar toda la estima
y el profundo respeto que tengo por los creyentes musulmanes.”
Luego recordó a su audiencia lo que él llamó
la “Carta Magna de diálogo musulmán-cristiano”
–las palabras del Segundo Concilio Vaticano de 1965,
que resumía los motivos por los cuales “la Iglesia
mira a los musulmanes con respeto”–, incluyendo
el hecho fundamental que el Alá adorado por los musulmanes
es el único Dios viviente y subsistente, misericordioso
y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”.
El Papa se sintió obligado a volver a las bases ayer
porque no son sólo los extremistas islámicos
los que se han aprovechado de sus palabras y su persona durante
las últimas semanas. En Italia, normalmente la nación
más reflexivamente leal al Papa, el silencio entre
los políticos relevantes después del discurso
de Regensburg era ensordecedor. Walter Veltroni, el alcalde
de Roma poscomunista, mantuvo ostentosamente una reunión
con los líderes de las diferentes comunidades religiosas,
enfatizando su distancia de los comentarios del Papa. Los
analistas se remitían a los primeros días del
papado de Benedicto, comparando su falta de entusiasmo por
el diálogo interreligioso con la del papa Juan Pablo
II, señalando cómo había mandado al exilio
en El Cairo al hombre responsable por mantener el diálogo
vivo, el arzobispo británico Michael Fitzgerald.
A los ojos de algunos, el Papa sólo empeoró
las cosas cuando comenzó a disculparse. Los papas no
se disculpan; se supone que son infalibles. Se preveía
un grave daño a la imagen papal dentro de la Iglesia.
La reunión de ayer por lo tanto, aunque duró
sólo 30 minutos, era vital. “Es una muy importante
iniciativa”, dijo de la reunión, Marco Politi,
el corresponsal de La Repubblica ante el Vaticano. “Aquí
comienza un capítulo nuevo.”
Gerard O’Connell, un analista del Vaticano, dijo: “Trasmitió
muy claramente que su interés estaba en construir puentes,
no en destruirlos. Se ha dado cuenta de que ha debido clarificar
dónde está situado en el diálogo interreligioso,
declaró claramente que tenemos valores religiosos comunes”.
Sin embargo, el Papa también subrayó la necesidad
de “reciprocidad en todas las esferas”, citando
las palabras de su predecesor a 80 mil jóvenes islámicos
en Marruecos en 1985, queriendo decir, entre otras cosas,
el derecho de los cristianos a adorar públicamente
en Arabia Saudita, por ejemplo, unos derechos que actualmente
no poseen.
Las primeras reacciones recogidas entre los que participaron
del encuentro en Castel Gandolfo han sido que el discurso
del Pontífice convenció al mundo musulmán.
“Era lo que esperábamos”, comentó
el embajador iraquí Albert Edward Ismail Yelda al término
del coloquio. La Unión de la Comunidad Islámica
en Italia habla del encuentro como “la señal
de una voluntad de diálogo que no se puede ni se debe
desatender y que se encuentra siempre lista y disponible en
interés de nuestra comunidad y del país en el
que vivimos y vivirán nuestros hijos”.
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