Chávez
refuerza los lazos con el gobierno de Irán
Enmarcados en la tensa relación que ambos países
mantienen con Estados Unidos, el presidente de Venezuela,
Hugo Chávez, recibió ayer en Caracas a su par
iraní, Mahmud Ahmadinejad. La visita, que durará
dos días, es para firmar una serie de acuerdos bilaterales
en materia energética.
El titular del gobierno de Teherán llegó ayer
al aeropuerto internacional de Maiquetía, a 20 kilómetros
de la capital venezolana. Allí, fue recibido por Chávez.
Según informó la agencia Prensa Latina, la
agenda de trabajo contempló la firma de 25 acuerdos
sobre la creación de empresas mixtas en los sectores
de la salud, minería, agricultura y petroquímica.
También se destacó la rúbrica de un
pacto entre la empresa venezolana Pequiven y su similar iraní
con vistas a la creación de una entidad que se dedicará
a la elaboración de derivados del petróleo.
En la pista del aeropuerto, el presidente de Venezuela volvió
a desmentir las versiones de que los acuerdos incluyen el
procesamiento de uranio: "Ya comenzó el ataque
de los imperialistas y los enemigos internos que andan diciendo
que Irán vine a buscar uranio y que tenemos una mina
de uranio en Guayana, para hacer una bomba atómica".
De esta manera se refirió a los duros cuestionamientos
que ha recibido Teherán por su programa nuclear, el
cual el presidente venezolano se encargó de apoyar
en su última visita a Irán.
Por su parte, el mandatario iraní expresó que
la cooperación entre su país y Venezuela "será
en beneficio de todos los países del mundo y estará
en contra de la injusticia y la opresión".
"Estoy muy alegre de poder tener la oportunidad de visitar
un país tan bello, con un pueblo heroico y con líderes
valientes e inteligentes", manifestó Ahmadineyad.
Irán y Venezuela "tenemos pensamientos, objetivos
e intereses en común", subrayó y agregó:
"Estoy seguro de que bajo el liderazgo valiente del presidente
Chávez, mi hermano revolucionario, el pueblo de Venezuela
seguramente puede llegar a todos sus objetivos en un tiempo
no muy largo".
En tanto, Chávez aseguró que en Venezuela "se
ama a Irán" y calificó al mandatario visitante
como un "insigne líder de un pueblo heroico y
de una revolución hermana de la revolución venezolana".
El presidente venezolano visitó el país persa
en los últimos días de julio de este año.
En Teherán mantuvo una reunión con su par iraní
a quien le ratificó su apoyo en la creciente disputa
con Washington. Además, en aquella oportunidad firmaron
acuerdos petroleros.
Con los ojos en el Sur
El clima tropical de La Habana sacó al Movimiento
de Países no Alineados (NOAL) del congelador. Los 118
estados reunidos acordaron un documento final que, entre otras
cosas, exige la reforma de la Organización de Naciones
Unidas (ONU), defiende el multilateralismo, y aboga por un
equilibrio en la relación Norte – Sur. Pero no
fueron sólo documentos y voluntades; la cumbre trajo
consigo un profundo análisis del panorama mundial,
así como numerosas propuestas concretas para modificar
la realidad de los países pobres y en desarrollo.
El domingo a la una de la madrugada, ante un auditorio aún
con gran presencia a pesar de la hora, el presidente en funciones
de Cuba, Raúl Castro, clausuró la XIV Cumbre
del NOAL destacando la revitalización del movimiento,
y el alto consenso logrado en el documento final. “El
hecho de que haya primado en esta cumbre un espíritu
de entendimiento y que hayamos sido capaces de llegar a consensos
claros, incluso en los temas más complejos, es una
demostración de que hemos decidido dar prioridad a
lo que nos une", declaró Castro en la ceremonia.
La cumbre del NOAL encauzó la voluntad de expresión
de 118 países, sobre diversos aspectos de la coyuntura
internacional, que abogan por un orden internacional más
justo para los países del Sur. Pero esta vez no sólo
coincidieron en el diagnóstico del mundo enfermo; también
las causas de la enfermedad fueron puestas en evidencia y
condenadas: la globalización como forma de imperialismo,
el modelo neoliberal y la opresión por parte de las
potencias hegemónicas.
En este sentido, la “Declaración sobre los propósitos
y principios del NOAL en la coyuntura internacional actual”,
firmada en La Habana, es más que clara cuando afirma
que “el subdesarrollo, la pobreza, el hambre y la marginación
se han visto agravados como consecuencia del proceso de globalización
en curso, empeorando los desequilibrios estructurales y las
desigualdades que afectan al orden económico internacional.”
Pero no fueron sólo documentos. Varios de los mandatarios
reunidos presentaron propuestas concretas, en un intento por
aceitar al NOAL y convertirlo en un verdadero órgano
representativo de los países del tercer mundo.
En un discurso muy enérgico, el presidente venezolano
Hugo Chávez criticó la inactividad de la que
muchas veces son presos los foros de discusión, al
afirmar que siempre “andamos apurados, no debatimos,
casi nada se convierte en realidad.” Intentado acabar
con este letargo, el mandatario reflotó la idea de
la construcción de un Banco del Sur, para “no
perder un día más y traer nuestras reservas
internacionales para financiar nuestro desarrollo”.
"¿Dónde están hoy nuestras reservas?,
en los países del Norte. Por eso debemos relanzar el
potencial de los NOAL y los fundamentos de unidad de este
movimiento”, agregó el presidente venezolano.
La propuesta de Chávez se enmarca en la necesidad
de generar acuerdos económicos entre los países
del Sur. Esta idea circuló por los pasillos durante
la cumbre de La Habana, sobre todo por las numerosas reuniones
paralelas entre mandatarios, donde el tema del comercio fue
capital. El concepto de una relación Sur-Sur, se hace
más presente si se piensa que un gran porcentaje de
los recursos económicos del mundo se encuentran repartidos
entre los 118 miembros del NOAL. Tampoco hay que olvidar que
algunas de las potencias industriales del mundo como China
(país observador) e India, y en menor medida Sudáfrica
y Brasil, producen muchos de los bienes que se exportan del
primer mundo.
Siguiendo con la idea de reconstruir al NOAL como un verdadero
instrumento de cambio, el presidente iraní Mahmoud
Ahmadinejad llamó al movimiento a liderar una cruzada
mundial en favor de la reforma en el Consejo de Seguridad
de la ONU.
Si bien este tema fue plenamente tratado y plasmado en el
documento final, el mandatario redobló la apuesta,
al sugerir que los países del NOAL deberían
tener una banca permanente en el Consejo de Seguridad, ya
que de esta manera 118 países quedarían representados.
Sostuvo también que el Consejo de Seguridad debería
conformarse por miembros seleccionados por ciertos períodos,
los cuales cambiarían de manera rotativa, sin derecho
a la reelección.
Las propuestas de los presidentes de Venezuela e Irán,
se sumaron a las de otros países como Cuba e India.
El país anfitrión de la cumbre, puso a disposición
sus programas de alfabetización y salud, que están
dando enorme éxito en América Latina. Por su
parte, el primer ministro indio, Manmoham Singh, lanzó
una iniciativa para establecer un grupo de trabajo y un plan
de acción en materia de seguridad energética.
Otro punto a destacar de la cumbre del NOAL, es la fuerte
determinación en defender sus posturas históricas,
aún frente a las diferencias sociales, culturales,
étnicas y religiosas de sus 118 miembros. Esto se materializó
en algunos puntos que se presumían conflictivos antes
de la cita en La Habana, pero que encontraron amplio consenso.
Quizás el más trascendente sea el apoyo Irán,
en su voluntad por concretar el desarrollo nuclear con fines
pacíficos, así como a cualquier país
que pretenda una ampliación de su horizonte energético.
El documento final reafirma el “derecho fundamental
e inalienable de todos los Estados a desarrollar la investigación,
producción y utilización de la energía
nuclear con fines pacíficos, sin discriminación
y de conformidad con sus respectivas obligaciones jurídicas".
Por otra parte, el documento final pronuncia una fuerte crítica
a Estados Unidos e Israel. Con respecto al país norteamericano,
el NOAL condenó el bloqueo a Cuba, y pidió expresamente
la devolución de la porción territorial donde
está instalada la Base Militar de Guantánamo.
También instó a la plena independencia de Puerto
Rico (aún conserva el status de Estado Libre Asociado),
y el levantamiento efectivo e inmediato de las sanciones unilaterales
contra Siria.
Pero el punto que mayor desarrollo mereció en el documento
final, fue la crítica a Estados Unidos por su voluntad
de inmiscuirse en las políticas internas de los países,
tema que representa una condena histórica del NOAL
desde 1961. En este sentido, se exige al Gobierno de George
Bush que finalice con las políticas de desestabilización
hacia Cuba y Venezuela, y que de marcha atrás con la
creación de una oficina de espionaje dirigida a los
países caribeños.
Asimismo, se critica el "unilateralismo, la doctrina
del ataque preventivo, (incluidas las armas nucleares), las
acciones militares y el uso de la fuerza, así como
la calificación de países en buenos y malos".
En el caso de Israel, la condena por sus acciones en Palestina
es producto de una comisión especial que sigue el tema.
De esta manera, el documento solicita el cese inmediato de
la ocupación ilegal de los territorios árabes,
tomados desde 1961. También menciona la violación
sistemática por parte del estado hebreo de varias resoluciones
de la ONU.
En referencia la último conflicto en el Líbano,
el documento califica de “despiadada” la agresión
hacia el país árabe, y reclama una indemnización
para reparar daños materiales.
Por su parte, el gobierno de George Bush mostró una
gran indiferencia a la cumbre, conjuntamente con todo el sistema
de medios de comunicación funcionales a Estados Unidos.
La mayoría de la prensa del mundo puso el acento en
la salud del presidente Fidel Castro que, si bien no pudo
asistir en persona al encuentro del NOAL, tuvo varios encuentros
con mandatarios, e incluso con el secretario general de la
ONU, Kofi Annan y el presidente de de Irán.
Sin embargo, a pesar de las cortinas de humo, la cumbre se
realizó con éxito, y le dio una bocanada de
aire a los no alineados. Esto debe preocupar al presidente
Bush, que ve como los países que él considera
como “eje del mal” se hacen fuertes frente al
apoyo de 118 estados, que representan más de dos tercios
de los miembros de la ONU. Sobre todo, porque esta vez el
encuentro dejó de ser una simple declaración
de principios, para convertirse en un profundo análisis
de la coyuntura política, y en acciones concretas para
modificar las realidades de los países en desarrollo.
El cálido aire de La Habana aún está
dando vueltas, y los países del mundo serán
testigos de lo que ya representa el comienzo del renacimiento
del Sur.
Argentina va contra Rato
La ministra admitió ayer que la propuesta del titular
del FMI, Rodrigo Rato, cuenta con el 85 por ciento de votos
favorables y que eso se verá plasmado hoy, en el momento
del sufragio.
Los países de Sudamérica -que votaron a Rato
para que llegara hasta su puesto actual- se manifestarán
casi masivamente en contra de la propuesta. Argentina, Uruguay,
Paraguay, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú
y Venezuela la rechazarán y sólo Chile acompañará
en solitario a Rato.
Ayer, luego de que el G-24 -el Grupo de naciones en desarrollo
que cuestiona el papel del FMI- diera a conocer en conferencia
de prensa su postura, Miceli firmó un documento reiterando
su posición junto con sus colegas de Brasil, Guido
Mantega: de Egipto, Boutros Ghali y de la India, Palandappan
Chidambaram.
"Coincidimos con la filosofía explicitada"
de dar más votos a las economías emergentes,
"pero votamos en contra", dijo Miceli, dado que
"será a costa de la representatividad de los demás
países emergentes o en desarrollo".
"El temor que tenemos es que esto termine siendo una
compensación entre países pobres", dijo
Miceli.
En una declaración escrita, el G-24 -del cual Miceli
asumió ayer la presidencia temporal- subrayó
que los países emergentes, en desarrollo y las economías
en transición son productores de la mitad del producto
bruto mundial y representan además a la mayoría
de la población del mundo.
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