Miceli
viaja a la cumbre conjunta del FMI y el BM
La ministra de Economía, Felisa Miceli, viajará
hoy rumbo a Singapur para participar de la asamblea conjunta
del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial
(BM).
Miceli arribará al país asiático el
viernes y un día después asumirá la presidencia
del Grupo de los 24 (G-24), nucleamiento que reúne
a los países en vías de desarrollo.
Durante la asamblea, la titular del Palacio de Hacienda mantendrá
una reunión con el director gerente del FMI, Rodrigo
Rato, con quien discutirá la propuesta para modificar
el funcionamiento del directorio de ese organismo y la metodología
para captar recursos.
Entre las reuniones que tiene previstas la jefa de la cartera
económica no figura ninguna con los representantes
del Club de París, la agrupación que reúne
a los países europeos, con quien la Argentina tiene
una deuda del orden de los seis mil millones de dólares.
Lo que sí hará la ministra será entrevistarse
con representantes del BM y del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) para intentar destrabar créditos de esos organismos
favorables a la Argentina.
Miceli viajará acompañada por los secretarios
de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, y de Política Económica,
Oscar Tángelson, y por los subsecretarios de Programación
Económica, Martín Abeles, de Coordinación
Económica, Silvia Canela, y de Financiamiento, Alejandra
Scharf.
También integrarán la comitiva argentina los
presidentes de los bancos Central, Martín Redrado,
y de la Provincia de Buenos Aires, Martín Lousteau,
y el representante argentino ante el FMI, Héctor Torres.
En cuanto al encuentro con Rato, fuentes de la cartera económica
señalaron que la postura de la Argentina es crítica
respecto de las reformas al funcionamiento del organismo multilateral
de crédito propuesta por su directorio, ya que esos
cambios le otorgan mayor poder de decisión a los países
desarrollados.
La Argentina, junto con Brasil y Rusia forman parte de los
países que entre el año pasado y principios
del 2006 cancelaron sus compromisos con el FMI, en tanto que
Turquía e Indonesia redujeron este año a cerca
de la mitad las deudas que tenían con ese organismo.
Es más, la Argentina estaría recuperando en
los próximos días el nivel de 28 mil millones
de dólares de reservas monetarias que tenía
el Banco Central antes de cancelar la deuda con el Fondo.
En cuanto a su presentación en la asamblea conjunta
del BM y el FMI, está previsto que Miceli hable el
lunes que viene sobre las perspectivas de la economía
argentina. Respecto del Club de París, fuentes de la
cartera económica descartaron que esté previsto
un encuentro para avanzar en la cancelación de la deuda
con ese organismo.
En algún momento, luego de que se cancelara la deuda
con el FMI se especuló con la posibilidad de que la
Argentina cerrara el capítulo de endeudamiento con
el Club de París, pero esa alternativa, por lo menos
hasta ahora, quedó solamente en versiones.
Luego de su participación en la Asamblea del FMI,
Miceli tiene previsto viajar a los Estados Unidos para sumarse
a la comitiva que va a acompañar al presidente Néstor
Kirchner en la visita a ese país.
Tomando posiciones
El mismo día del aniversario de los atentados a las
torres gemelas en Nueva York, comenzó en La Habana,
Cuba, la XIV cumbre del Movimiento de Países no Alineados
(NOAL). Esto, sin duda, representa una de esas ironías
de la historia que, no por ser casuales, dejan de ser trascendentales:
El 11-S fue el comienzo de una nueva coyuntura internacional
que se discutirá largamente los próximos días,
en la cita de los países del Sur.
Ya en el discurso inaugural, el canciller cubano, Felipe Pérez
Roque, dio a entender que la cumbre recorrerá los caminos
de la crítica a los países hegemónicos
y la puesta en común de los problemas que acusan a
los países tercermundistas que integran el NOAL.
Afirmó que “nos reunimos tras la brutal agresión
perpetrada contra el hermano pueblo del Líbano, y mientras
asistimos indignados al cotidiano genocidio a que es sometido
el pueblo palestino. Coincide también nuestra Cumbre
con un recrudecimiento de las presiones contra Irán
por ejercer su derecho soberano a desarrollar un programa
para el uso pacífico de la energía nuclear,
y cuando se amenaza a otros países no alineados con
“guerras preventivas” y agresiones.”
Luego del primer día, la guerra en el Líbano
y los cuestionamientos al programa nuclear de Irán
por parte de Estados Unidos y algunos países europeos,
parecen ir ganando agenda. Es que los 116 países del
Tercer Mundo que componen el NOAL (que serán 118 con
la incorporación de Haití y San Cristóbal
y Nevis) se ven de alguna manera u otra afectados por la cruzada
en contra del “terrorismo” que termina siendo
una excusa para la expansión de las potencias.
En este sentido se puso un fuerte énfasis en la condena
al terrorismo de cualquier tipo y la voluntad de unidad entre
los países del Sur. El canciller cubano aclaró
que “es indispensable que cerremos filas en la defensa
de nuestros derechos. Los riesgos, amenazas y dificultades
que enfrentamos son similares y tienen orígenes comunes.
Debemos demostrarle al mundo nuestra fortaleza, nuestra capacidad
de enfrentar juntos los enormes desafíos que nos impone
un mundo regido por los más poderosos”.
Las declaraciones de Roque Pérez ponen en evidencia
tres temas fundamentales que deberán ser tratados por
los países del NOAL. El primero de ellos es el reciente
conflicto entre Israel y Líbano, así como la
situación en Palestina. El movimiento siempre se ha
mostrado enérgicamente en contra de los abusos de la
nación hebrea, y se espera una firme condena, así
como un apoyo a los países árabes, ambos miembros
del NOAL.
Sin embargo, las acciones de Israel deben entenderse en el
marco global de la cruzada contra los países árabes
encabezada por el presidente de los Estados Unidos, George
Bush, y su teoría de la “guerra preventiva”.
Por lo menos, esta es la línea que transita un documento
presentado por Malasia y Cuba donde se condena “la ocupación
israelí y su agresión a Gaza, también
se exige la retirada de las tropas israelíes de ese
territorio ocupado, y la liberación de todos los presos
palestinos en cárceles de Tel Aviv.”
El segundo tema, y no por ello menor, es el del desarrollo
nuclear de Irán. Desde el Consejo de seguridad de la
ONU, Estados Unidos e Inglaterra amenazan con sanciones si
sigue con el programa vigente que, por otra parte, se suscribe
al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP)
y es evaluado permanentemente por la Agencia Internacional
de Energía Atómica (AIEA).
En la presentación cubana a la Cumbre del NOAL, se
afirma que “el Movimiento defiende el derecho de todo
país a utilizar la energía nuclear con fines
pacíficos, incluido el dominio del ciclo completo del
combustible nuclear, y el derecho a enriquecer uranio para
fabricar, para producir electricidad.” Al mismo tiempo
se realiza un firme llamado al desarme.
Tanto el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, como
el de Venezuela. Hugo Chávez, asistirán a la
cumbre con el fin de poner el tema en el tapete, abogando
a la postura del NOAL en el desarrollo energético de
los países que lo integran.
El tercer punto a tener en cuenta es el fortalecimiento del
movimiento, así como la necesidad por parte de los
países del sur de comenzar a forjar acuerdos políticos
y económicos para materializar las discusiones. Aquí
es donde Cuba se juega una carta importante, ya que viene
abogando por una mayor organicidad de movimiento y la necesidad
de tomar medidas conjuntas.
Sobre todo, es fundamental la alineación para la participación
en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El
pedido histórico de una democratización del
organismo supranacional, impulsado desde 1961 por el NOAL,
deberá reflejarse de una vez por todas en una actitud
concreta, y en una postura de bloque. La presencia del secretario
general de la ONU, Kofi Annan, le otorga a esta cumbre una
gran importancia internacional, y da cuenta del interés
que tienen los países no miembros en las discusiones
que allí se llevan a cabo; lo que obliga a los 116
estados del NOAL a estar a la altura de las circunstancias.
Pero debe darse una unidad más allá de la ONU,
para que los países del sur, en su mayoría pobres,
empiecen a marcar su propia agenda política y económica,
centrada en el principio de autonomía que siempre defendió
el NOAL. Cuba parece haber entendido esta cuestión,
ya que, por ejemplo, hará extensible al resto de los
países su programa de alfabetización “yo
sí puedo”, en lo que pretende ser una acción
conjunta de los países del sur contra el analfabetismo.
Asimismo, esta voluntad de cooperación mutua deberá
extenderse a otros temas centrales comunes a los estados miembros,
como la pobreza (en niveles de desnutrición en algunos
casos), el desarrollo económico y energético,
el fortalecimiento de las políticas institucionales,
y una postura concreta contra el unilateralismo representado
por los Estados Unidos.
Según datos oficiales, el conjunto de los países
del NOAL representan el 51 por ciento de la población
mundial, el 53 del área marítima, 44 de los
bosques, 45 de las tierras cultivables y 86 del petróleo
mundial. Índices alentadores y más que suficientes
como para empezar a pensar en un desarrollo sustentable y
autónomo de los países del sur.
En lo que a cuestiones formales respecta, el primer día
de la cumbre finalizó con la Reunión de Altos
Funcionarios del NOAL, que ya cuenta con cien representaciones
de las 115 que se esperan. Se espera para las próximas
jornadas la presencia de los presidentes de Irán, Pakistán,
Sudáfrica, Argelia, Venezuela, Bolivia, Indonesia,
el primer ministro indio, el premier de Malasia y el emir
de Qatar.
Aún queda mucha tela para cortar. La cumbre finalizará
el 16 de setiembre con varios documentos acordados y firmados
por los países miembros. Sin embargo, la única
forma de que el NOAL vuelva renovado a la arena política,
será que ponga en acciones concretas las discusiones
suscitadas en su seno.
Con las reservas intactas
Ayer, la mesa de operaciones del Central siguió aspirando
todos los dólares que pudo en el mercado. En total
adquirió 50 millones, por lo que las reservas quedaron
en 27.588 millones de dólares. Le quedarían
531 millones para llegar a los 28.119 millones que mostraba
antes del pago al Fondo, concretado en las primeras horas
de este año. El ingreso de los 463 millones del bono,
sumado a lo que el BC compre hoy en el mercado, permitiría
que Néstor Kirchner cumpla el objetivo de recomponer
las reservas antes de fin de 2006. Todo depende de que la
acreditación del Bonar VII se concrete en un mismo
día, algo que, por cuestiones técnicas, a veces
suele demorar dos jornadas.
Más allá de esa cuestión, el dato es
que el Central compite con los bancos y empresas por quedarse
con los dólares. En el mercado mayorista, la cotización
cerró ayer en 3,1040 pesos, su nivel más alto
en tres años y medio. En las agencias del microcentro,
en cambio, se mantuvo sin variantes, en 3,11 pesos para la
venta.
Además de mantener la competitividad de la economía,
dicho sea de paso, ayer en Brasil el real cayó de 2,13
a 2,18 unidades por dólares la suba del billete verde
le permite al Gobierno un mayor superávit fiscal. No
hay que olvidar que aproximadamente un tercio de las exportaciones
pagan retenciones.
En la city creen que el Gobierno empujará al dólar
hasta los 3,15 pesos hacia fin de año. Los cálculos
incluyen compras diarias por alrededor de 30 millones de dólares
diarios en los próximos 100 días. De esta manera,
las reservas cerrarían el 2006 en torno de los 30.000
millones de dólares. Esta estimación toma en
cuenta que los 1400 millones de dólares de deuda que
vencen en lo que resta del año se cubrirán con
distintas emisiones de Bonar VII (con vencimiento en 2013),
que ya fueron anunciadas por el Palacio de Hacienda.
El otro dato financiero de la jornada de ayer se relacionó
con la brusca caída en los precios de los metales.
La plata fue la más perjudicada, con un retroceso del
7,7 por ciento. El oro bajó el 2,8 por ciento y la
onza ya vale 589 dólares. Muy lejos del record de 720
dólares de hace algunos meses. También bajaron
el cobre (4%) y el aluminio (6%). El barril de crudo WTI,
en tanto, cerró en 65 dólares. Semejante derrape
tuvo impacto en los recintos bursátiles. El índice
de acciones líderes MerVal cedió 2,6 por ciento,
mientras que en Brasil la bolsa paulista cayó 2,2 por
ciento. Hubo dos hechos que confluyeron: el temor de los inversores
a una recesión en los Estados Unidos, que implicaría
una desaceleración de la economía global, y
la posibilidad de que Irán flexibilice su postura en
relación al enriquecimiento de uranio. Esta chance
fue decisiva en la baja en el precio de barril de petróleo.
En este contexto, los bonos de la deuda argentina se mantuvieron
relativamente ajenos. Se anotaron caídas del 0,3 por
ciento en promedio, lo que da cuenta del apetito de los inversores
internacionales por los papeles de los mercados emergentes.
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