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Sábado 2 de Septiembre de 2006
CHAU AL VERDE DICE EL MERCOSUR

La propuesta de desdolarización fue presentada ayer en Río por los ministros de Economía, Felisa Miceli y Guido Mantega. Busca romper la dependencia del dólar, fortalecer los lazos de integración y bajar costos operativos. En diciembre formalizarán el proyecto.

Antes de fin de año, Argentina y Brasil presentarán un proyecto piloto de un sistema de pagos entre ambos países en monedas locales, es decir, sin uso de divisas. La desdolarización del intercambio comercial –la moneda estadounidense se aplicaría únicamente al pago del saldo resultante– se ofrecerá como alternativa para su uso por los demás integrantes del Mercosur. La propuesta fue presentada ayer en Río de Janeiro por los ministros de Economía Felisa Miceli y Guido Mantega, y de acuerdo con fuentes presentes en el evento, Paraguay ya habría mostrado interés en ser el próximo en sumarse, mientras el representante venezolano también manifestó su simpatía con la propuesta.

El proyecto ya había sido adelantado por la ministra argentina en el último encuentro en Córdoba del Mercosur, un mes atrás, como complemento de la propuesta de creación del Banco de Desarrollo regional y el acuerdo alcanzado con Venezuela para el lanzamiento de un título de deuda conjunto, el Bono del Sur. Estos diferentes mecanismos financieros, vale recordarlo, son presentados justamente meses después que tanto Argentina como Brasil cancelaron sus respectivas deudas con el Fondo Monetario Internacional y, por lo tanto, quedaron afuera de los créditos condicionados a la aplicación de las recetas económicas recomendadas por el organismo.

La iniciativa de desdolarizar el comercio se presentó en un encuentro en el que se discutió, además, acerca de la estrategia que se planteará el Mercosur, en bloque, en la próxima Asamblea anual del FMI, prevista para el 19 y 20 de este mes en Singapur. Los ministros que participaron del debate se turnaron ayer, frente al micrófono, para cuestionar airadamente las políticas del Fondo y condenar sus intervenciones en la región. En la asamblea del organismo se reclamaría no sólo un cambio de esa política, sino también una mayor participación en las decisiones de los países en desarrollo, entre los que se alinean los integrantes del Mercosur. Por ahora, el Fondo ha respondido con un simple maquillaje en las participaciones de cuatro países miembro, que no modifican ni el peso ni el poder del bloque de naciones industrializadas (Grupo de los 7) en el Directorio y en las decisiones (ver recuadro en esta página).

El mecanismo de compensaciones propuesto por Argentina y Brasil establece que todo el flujo de comercio bilateral sea realizado, inicialmente, en pesos argentinos y reales. Los importadores de cada país les abonarían sus respectivos bancos centrales las operaciones en moneda local. A su vez, cada banco central le abonaría a los exportadores de sus respectivos países en moneda local las liquidaciones por sus ventas. Al final de la jornada, ambos bancos centrales compensarían las liquidaciones realizadas entre los dos países abonando el saldo en dólares. De esta forma, la divisa se utilizaría en una única operación diaria y sólo por el saldo resultante de las operaciones globales.

Según la propuesta de Argentina y Brasil, cuyas transacciones comerciales sumaron más de 16.000 millones de dólares en 2005, la utilización del peso argentino y el real brasileño eliminará los problemas de transferencia a dólares y facilitará el proceso de integración regional. El nuevo sistema se aplicaría gradualmente y en principio sólo al comercio de bienes. De acuerdo con el comunicado oficial, Brasil y Argentina, “así como aquellos miembros interesados”, iniciarán discusiones por medio de sus bancos centrales con miras a presentar el proyecto piloto en la Reunión de Presidentes del Mercosur a realizarse el 15 de diciembre próximo.


  Opiniones


  Otras noticias

México quedó al borde de la anarquía

En una jornada de altísima tensión, Fox intentó dar un mensaje en la Legislatura pero no lo dejaron; López Obrador evitó una marcha por miedo a una represión masiva y el ejército cercó amenazante a decenas de miles de manifestantes del PRD en el Zócalo.

Lo que amenazaba con una jornada de choques, terminó en una tensa comedia política que dejó a la figura presidencial en el lugar que se labró a sí misma durante los últimos seis años en México: el ridículo. Vicente Fox no pudo leer el mensaje que cada año, desde hace décadas, los presidentes mexicanos han leído en el inicio de trabajos legislativos. Diputados y senadores del Partido de la Revolución Democrática tomaron la tribuna legislativa minutos antes de la llegada del presidente, quien se quedó en la puerta, como esperando a ver si lo dejaban pasar.

Seis legisladores de diferentes partidos, incluido el otrora hegemónico PRI, habían fijado ya su postura en el recinto, y habían coincidido en condenar el exceso de fuerza empleado por el gobierno de Fox para resguardar la legislatura, dejando una amplia zona en virtual estado de sitio.

Eso mismo destacó el senador Carlos Navarrete, cuando tocó al PRD su turno de hablar. Pero no hubo discurso, sino arenga. “Como no existen condiciones para fijar nuestra postura, aquí nos quedamos y no nos retiraremos hasta que se reintegren las garantías individuales de la población”, bramó. A esta señal, los diputados y senadores del PRD saltaron de sus curules y se abalanzaron sobre la tribuna.

El presidente Fox se encontraba a unas calles de distancia del Congreso de la Unión, pero el convoy presidencial siguió su marcha y llegó hasta el recinto legislativo. Logró llegar hasta el vestíbulo y no avanzó más. Alguien le alcanzó un micrófono, y dijo: “Ante la actitud de un grupo de legisladores que hace imposible la lectura del mensaje, me retiro de este recinto”. Apenas estuvo ahí siete minutos.

En el país que alguna vez fue gobernado desde la “Presidencia Imperial”, Fox optó por difundir su mensaje dos horas después por radio y televisión, en cadena nacional. De haber podido tomar la palabra en la Cámara de Diputados, Fox iba a hablar de división de poderes, de pesos y contrapesos. Ayer se los aplicaron.

En el Zócalo, donde una hora antes Andrés Manuel López Obrador había anunciado que se expondrían a la represión gubernamental, el júbilo estalló cuando las pantallas gigantes de televisión mostraron al presidente abandonando la Cámara de Diputados. Cantos y consignas celebraron que por primera vez en la historia moderna de México, un presidente de la República fuera sometido, en forma pacífica, por un puñado de legisladores.

Por la tarde, López Obrador había convocado a sus seguidores para decidir las acciones a seguir. El despliegue militar y policíaco en la Ciudad de México recomendaba mesura. “Que levanten la mano los que quieran ir a San Lázaro”, pidió López Obrador ante decenas de miles de personas que escuchaban su discurso en el Zócalo, mientras el Ejército los rodeaba e instalaba retenes apenas a cinco calles del mitin. Sólo unos cuantos cientos de puños se irguieron, reclamando marchar hacia donde el presidente Vicente Fox tendría que presentarse dos horas después a rendir su último informe de gobierno.

“Ahora que las levanten los que se quieran quedar aquí.” Por miles, los brazos arriba le daban la razón a su líder, que acababa de decirles que no valía la pena caer en una trampa que les habían tendido desde el gobierno para justificar la represión.

“Esa es la decisión correcta”, celebró López Obrador.

Cada vez más cerca de autoproclamarse “presidente legítimo” mediante aclamación popular, López Obrador desmovilizó por hoy a sus seguidores, pero no sin antes hablar de revolución.

“¡Que se vayan al diablo con sus instituciones!”, clamó López Obrador. “Ha empezado una revolución, la revolución de la conciencia, para que el pueblo se dé la forma de gobierno que necesita, que el pueblo sea el que gobierne y podamos crear las instituciones que el pueblo decida.”

Luego de 34 días de resistencia pacífica durante la cual todos los días ha descalificado a las instituciones de la República, López Obrador hizo hoy una excepción: el Ejército. “A cinco calles del retén militar, les digo: No vamos a ir. Aquí nos vamos a quedar. No tiene ningún sentido. Que se queden con sus tanquetas, sus soldados. Hago un llamado muy respetuoso al Ejército mexicano, porque es una institución que merece respeto: el Ejército no debe ser utilizado para justificar un fraude electoral, ni mucho menos para reprimir a un pueblo que lucha por la libertad, la justicia y la democracia.”

Ante aplausos de la gente, y el evidente alivio de muchos dirigentes, Obrador advirtió: “Dejo como garantía que vamos a respetar la institución militar, pero exigimos respeto a la integridad de la ciudadanía.”

El FMI, generoso para repartir poder

El Consejo Ejecutivo del FMI anunció ayer que dará más poder a México, China, Turquía y Corea del Sur, como parte de la reforma con la que la conducción del organismo pretende frenar las demandas de los países en desarrollo por una distribución más equitativa de los votos. El Directorio del Fondo, cuya composición no cambiará con esta modificación en las participaciones relativas de los países mencionados, consideró que los cuatro elegidos eran los que menos poder tenían en relación al tamaño de sus economías.

La decisión de la mesa ejecutiva representa el apoyo a una reforma fundamental, que permitirá al Fondo evolucionar para poder afrontar los desafíos de una economía global cambiante”, dijo en un comunicado el director gerente del FMI, Rodrigo Rato. “Necesitamos asegurarnos de que la voz y la representación de los miembros es apropiada y que el sistema que determina el gobierno del Fondo es lo más transparente posible.”

La mayor participación de aquéllos hará perder, a su vez, poder de voto a otros países en desarrollo que deberán resignar sus respectivas proporciones. Brasil, de este modo, dejará de ser el país más influyente entre los latinoamericanos, al ser superado por México. No parece que las respectivas posturas en los organismos internacionales de uno y otro con respecto a Estados Unidos sean ajenas a la decisión tomada por la conducción del FMI.

Primer round en la Asamblea boliviana

Después de más de tres semanas de empantanamiento, peleas y acusaciones, el Movimiento al Socialismo (MAS) logró aprobar el reglamento de la Asamblea Constituyente en la madrugada de ayer. En medio de un clima crispado, tras una batahola que dejó gravemente herido al jefe de la bancada oficialista, el ex dirigente campesino y ex senador Román Loayza, todos los partidos de derecha se retiraron del Teatro Gran Mariscal. La pelea a empujones y “chicotazos” entre los constituyentes provocó, incluso, la intervención policial y llamados por los micrófonos para que “las bancadas controlen a sus constituyentes”.

El eje del conflicto –que impidió consensuar el reglamento en la comisión respectiva– se resume en dos puntos. El primero se refiere al tipo de mayoría: el MAS quiere que la aprobación de los artículos de la nueva constitución sea por mayoría absoluta y se reserve la mayoría especial de dos tercios para el texto final, que deberá ser sometido a referéndum popular. La derecha intenta imponer los dos tercios en todas las decisiones para frenar a los masistas que cuentan con la mitad más uno de las bancas (142 sobre 255). La segunda divergencia concierne al carácter de la convención: el oficialismo promueve una Asamblea Constituyente “originaria y plenipotenciaria” y la oposición quiere una Asamblea “derivada”, es decir sometida al orden institucional vigente. Pero en los últimos días, las peleas se introdujeron en las propias filas del MAS, dividido entre la mayoría campesina (aproximadamente el 60 por ciento del bloque) y un pequeño grupo de intelectuales de clase media. Los medios hablan de un “ala radical”, liderada por Loayza, y otra “conciliadora”, que respondería a Raúl Prada Alcoreza, un filósofo seguidor del italiano Toni Negri, elegido por la zona sur de La Paz. Lo cierto es que las relaciones entre indígenas y “clasemedieros” son tensas, erosionadas por desconfianzas y recelos no siempre verbalizados.

El jueves por la tarde el MAS cerró filas hacia el plenario. Fue el inicio de una sesión larga y cargada de nerviosismo. El debate duró horas y, cuando la presidenta Silvia Lazarte comenzó a leer el proyecto de reglamento para la votación, los constituyentes de Podemos, del ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, comenzaron a gritar “¡dictadura!”, mientras golpeaban sus pupitres con botellas de agua y algunos tocaban silbatos. Poco después, un grupo subió al palco para increpar a Lazarte, e igual actitud tomaron los masistas para defender a la dirigente indígena. Allí ocurrió el hecho trágico que dejó a Román Loayza al borde de la muerte, cuando el jefe de la bancada socialista retrocedió y cayó casi tres metros por la fosa para la orquesta del teatro, pegando con la nuca contra el suelo. El médico de turno que lo atendió en el hospital gastroenterológico informó que Loayza tiene un trauma de cráneo grave y una contusión hemorrágica con lesiones a nivel encéfalo. En la tarde de ayer fue trasladado a Santa Cruz de la Sierra –aún inconsciente– y su pronóstico era reservado al cierre de esta edición.

Luego de unos momentos de confusión, Lazarte apeló a la fibra íntima de los constituyentes: “No se asusten, los campesinos estamos acostumbrados a levantar cadáveres de nuestros hermanos para llegar hasta aquí y tenemos el mandato de avanzar en esta Asamblea Constituyente”.

  Las tapas de los diarios

Fuente: Diario sobre Diarios

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