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Lunes 28 de Agosto de 2006
POR UN MERCOSUR CONTRA EL NEOLIBERALISMO

El Mercado Común del Sur (Mercosur), con Venezuela como nuevo miembro, es un bloque político que puede cambiar radicalmente el mapa político de la Tierra. La construcción de ese nuevo Mercosur y los lazos tan fuertes como los que unen a Argentina con Venezuela contribuyen a un orden multipolar capaz de evitar el unilateralismo y la hegemonía de las áreas centrales, y desafía a la globalización neoliberal". Así se expresó, el fin de semana pasado, la embajadora de Buenos Aires en Caracas, Alicia Castro.
La diplomática argentina acaba de ser condecorada por las autoridades venezolanas, quienes le entregaron la Cruz de Honor al Mérito. El acto tuvo lugar en Fuerte Tiuna, ocasión en la que Castro recordó que los héroes de la emancipación regional, a principios del siglo XIX, José de San Martín y Simón Bolívar, "pertenecían al Partido Americano, que concebía el bienestar de nuestros pueblos basado en dos logros necesariamente correlativos: la independencia y la unidad".

En declaraciones exclusivas a APM la embajadora de Argentina en Venezuela afirmó que "el Mercosur no es un simple mercado ampliado" y admitió que la incorporación de este país al bloque siempre fue una de sus obsesiones, desde los tiempos en que era parlamentaria.

"En 2002 empecé a trabajar cerca de Venezuela, con parlamentarios de la Asamblea Nacional y con el gobierno. Era un momento de gran oscuridad política para Argentina, entonces fue cuando el pueblo expulsó al gobierno que encabezaba el presidente Fernando De la Rúa. Era necesario entonces buscar un rumbo y ejemplos a seguir. Resultaba paradigmático que mientras en muchos países, como Argentina, Ecuador y Bolivia, las sociedades sacaban a patadas a sus gobiernos, en Venezuela, el pueblo rescataba a su presidente, a su conducción política, a su proceso revolucionario y a su Constitución del golpe de estado, a través justamente de la resistencia popular", destacó Castro.

En es sentido, añadió, "todo ello me acercó a comprender la importancia de un proceso como este y la nueva forma de democracia participativa. El pueblo tiene un nuevo protagonismo y es él el que garantiza los cambios. La conveniencia estratégica de que Venezuela ingresara al MERCOSUR formaba parte de toda mi labor en la Comisión Parlamentaria Conjunta de Mercosur o como Presidenta de la Comisión Parlamentaria de Amistad con Venezuela, en Argentina".

Respecto de la reciente Cumbre del Mercosur en Córdoba, Argentina, la representante del gobierno encabezado por el presidente Néstor Kirchner destacó que allí el interés de la agenda se centró en la incorporación de Venezuela al bloque y en la presencia del mandatario cubano Fidel Castro.

"Al día siguiente de la Cumbre recorrimos la casa donde el Che Guevara pasó parte de su infancia, en Alta Gracia. La trascendencia del momento fue muy grande, por su significado histórico. Los presidente Fidel Castro y Hugo Chávez (de Venezuela) se encontraron con el recuerdo del guerrillero heroico, en su dimensión de hijo, de niño, de adolescente. Descubrieron aquellas épocas a través del relato de dos amigos de la adolescencia del Che. Fidel se quedó particularmente impresionado con la fuerza en la mirada de la madre del Che, la determinación de su rostro en una fotografía ampliada", subrayó la diplomática argentina.

Al referirse a sus labores oficiales en esta capital, Alicia Castro señaló que cuando el presidente Kirchner la designó en el cargo, él mismo le indicó la importancia clave que tiene para Argentina su relación con Venezuela.

"Soy muy consciente de esa situación, porque el bloque sudamericano no se entiende como un mercado ampliado, sino como una construcción política. Este es el momento de una nueva clase política, de políticos para quienes la patria es y será América, y que son capaces de legislar para un orden supranacional", subrayó la funcionaria.

Alicia Castro consideró que el Mercosur "es revolucionario en materia de prioridades porque pone el acento en el bienestar del pueblo. Es un bloque que tiene un agenda: la integración energética, convencidos de que los recursos naturales son patrimonio inalienable de los pueblos; la integración comunicacional, convencidos de que hay que garantizar el acceso a una información confiable, a tiempo y masiva".

Respecto de las relaciones comerciales, la embajadora Castro destacó que su misión apunta a dar un salto cualitativo, de un intercambio meramente comercial a un intercambio económico profundo, basado en los principios de solidaridad y de integración; en economías que no compitan entre sí sino que se complementen.

"Nosotros recibimos en la embajada muchos empresarios y exportadores de Argentina y a cada uno le proponemos que justamente por ser argentinos podemos hacer una mejor oferta social, integrar a empresas pequeñas y medianas, para diversificar la oferta de bienes. Para que se favorezca el mercado interno de nuestros países y porque Argentina tiene una oportunidad muy importante para contribuir en la industrialización de Venezuela", agregó.

En ese orden cosas, resaltó los trabajos que se están realizando con el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Venezuela para apoyar el surgimiento de las Empresas de Producción Social (EPS) y convertir a éstas en polos de desarrollo industrial y tecnológico. Sobre el tema, aseguró, "Argentina tiene mucho para aportar y desea hacerlo".

También señaló la importancia de proyectos sobre capacitación e intercambio agropecuario y cooperación en materia industrial y tecnológica.

Por último, la embajadora Castro alertó sobre las amenazas que sufre el proceso de integración sudamericano y, dijo, "es la que sufre el mundo entero, la existencia de un bloque hegemónico, que además es guerrerista. La amenaza es siembre la misma, el orden imperialista que promueve el presidente de Estados Unidos, George Bush".


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El hijo de la Guerra Fría

Entre el 11 y el 16 de setiembre se realizará en La Habana, Cuba, la XIV Cumbre del Movimiento de Países no Alineados (MNOAL), que cuenta con 116 estados miembros de los cuales 24 son latinoamericanos. Se trata de un foro en el que los países subdesarrollados y en desarrollo debatirán sobre temas políticos, económicos y de seguridad internacional.
Los antecedentes del MNOAL se remiten a la conferencia afro-asiática de Bandung, Indonesia, realizada en 1955. Los líderes Jawaharlal Nehru de la India y Gamal Abdel Nasser de Egipto, impulsaron un encuentro entre 29 países, en su mayoría ex colonias, preocupados por la naciente Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El conflicto armado de Corea funcionó como alarma entre los países en desarrollo, que veían como el nuevo mundo bipolar los dejaba afuera, y sólo los contemplaba como posibles escenarios bélicos. Esta fue la razón que llevó a Nehru y a Nasser a ubicarse dentro del nuevo eje de los no alineados, que pretendía mantenerse al margen de las potencias.

De esta conferencia surgieron los diez principios de Bandung, entre los cuales se destacan el respeto a la soberanía territorial (tema primordial para las ex colonias), la no intervención en los asuntos internos de los países, y el fortalecimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos puntos fueron fundamentales para la conformación del MNOAL, y sirvieron como marco de las estrategias conjuntas frente a los dos grandes bloques.

Sin embargo, fue recién en 1961 cuando se constituyó formalmente el MNOAL. Esto se debió, sin duda, a la enorme influencia del presidente de la Yugoslavia comunista y disidente, Josip Broz Tito, que convocó a sus pares en la primera cumbre del Movimiento en Belgrado. La creciente carrera armamentista de Estados Unidos y la URSS fue el tema central de la reunión, que sirvió para acordar algunos puntos de la estructura del movimiento. Cuba fue el único país americano en participar de la cumbre.

En Belgrado se estableció que el MNOAL no tendría carta ni constitución, ni reglas formales de procedimiento. Se evitó la creación de estructuras tales como un secretariado, por temor a que la diversidad de ideologías y propósitos llevaran a la destrucción del movimiento o al predominio de unos pocos países. De la misma forma se estableció un modo no jerárquico y rotativo de administración, que permite a todos los países integrantes presidir el MNOAL cada vez que son anfitriones de una cumbre. En este caso, la XIV cumbre dejará a Cuba a cargo del movimiento por los próximos tres años.

Además de las cuestiones administrativas, la Conferencia de Belgrado dejó establecidos varios principios para los miembros, entre los cuales se destacan: preservar las independencias nacionales frente a las superpotencias, no pertenecer a ningún bloque militar (como la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- o el Pacto de Varsovia), rechazar el establecimiento de bases militares extranjeras, defender el derecho de los pueblos a la autodeterminación y la independencia y luchar por un "desarme completo y general".

En la IV Cumbre de Argel de 1973 se conformó el Buró de Coordinación, que funciona en Nueva York y sirve como punto focal de acuerdo de las actividades y posiciones de los Gobiernos. De la misma forma, se crearon los Grupos de trabajo, que actúan en el marco de los principales órganos políticos de la ONU.

La caída del Muro de Berlín en 1989 y el surgimiento de nuevo mundo unilateral, significó un duro embate para el MNOAL, que perdía así su principal razón de ser. Sin embargo, a pesar de que el concepto de la no alineación parecía perder su sentido inicial, la X Cumbre de Yakarta, Indonesia, en 1992 sirvió para poner un punto y aparte al movimiento, y encontrarle un nuevo rumbo. De esta forma, grupos como el entonces G-7 de países más industrializados o la Unión Europea, comenzaron a ser los principales focos de atención del MNOAL, sobre todo en lo que a política económica se refiere.

El giro del MNOAL lo convirtió en un foro de discusión integrado por 116 miembros, atento a las necesidades de los países pobres y en desarrollo. Entre ellos hay 24 países latinoamericanos como Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú y Venezuela. Al mismo tiempo el Movimiento apuntó contra los abusos del bloque hegemónico, con firmes condenas, por ejemplo, a la invasión de Estados Unidos a Iraq, o la violación de Israel de las Resoluciones de la ONU en el conflicto con Palestina.

La última Cumbre se realizó en Kuala Lumpur, Malasia, en 2003. Entre otras cosas, los estados miembros abogaron por una democratización de la ONU, por un nuevo orden económico mundial más justo, y por la no injerencia por parte del bloque hegemónico en la política interna de los países en desarrollo. En esta conferencia se destacó la participación del presidente de Cuba, Fidel Castro, lo que llevó a los miembros a aceptar a la isla como la próxima anfitriona.

De cara a esta Cumbre, los desafíos son varios. En principio lograr un mayor grado de organización para las acciones conjuntas, teniendo en cuenta que se tratan de 116 países (casi dos tercios del mundo) con distintas necesidades y ambiciones. De la misma forma, hay dos temas que no escaparán a la cumbre y que deberán ser tratados especialmente. El primero es el de las acciones de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, teniendo en cuenta que hay varios países miembros del MNOAL involucrados directa o indirectamente, como Irak, Irán, Libia y Palestina. También será importante el debate que se lleve a cabo sobre el accionar de la ONU y los países con derecho a veto.

Por su parte, los representantes cubanos llegarán a la Cumbre con tres propuestas concretas. La primera es el ofrecimiento, para aquellos países que lo necesiten, del plan de alfabetización “Yo sí puedo”, que dio excelentes resultados en este país y en Venezuela. Al mismo tiempo enseñará la experiencia de formación de médicos para la atención pública y gratuita, una alternativa a los cada vez más altos costos de la medicina privada. Finalmente, compartirá con los países del MNOAL la positiva aplicación de la revolución energética, que significó un enorme ahorro para Cuba.

Otro punto de mayor interés frente a la próxima Cumbre, será la búsqueda de apoyo por parte del presidente venezolano Hugo Chávez para la inclusión de su país en el Consejo de Seguridad de la ONU. El primer mandatario ya recibió un amplio consenso por parte de Vietnam y China en su última gira, y planea seguir por esta senda.

Mientras tanto, la ciudad de la Habana se prepara para el recibimiento de los mandatarios, observadores y periodistas. Del 11 al 16 de septiembre los ojos del mundo estarán puestos en Cuba, atentos a las discusiones que se generen de este histórico movimiento.

Otro apoyo a Venezuela para el Consejo de Seguridad

El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció que el Gobierno de Malasia respaldará a Venezuela en su aspiración por ingresar como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De acuerdo con el Jefe de Estado, “el apoyo lo hizo saber el Gobierno de esa nación asiática mediante una nota oficial” emitida este domingo.
Esta es la primera visita que el jefe de Estado venezolano realiza a Malasia una vez que asumió el gobierno el nuevo primer ministro de Malasia, Abdullah Ahmad Badawi.

Chávez ratificó que “Venezuela y Malasia comparten potenciales en materia tecnológica, energética, agrícola, lo cual otorga a su visita una gran importancia geoestratégica y geopolítica”.

En este sentido, el líder de la Revolución Bolivariana en Venezuela añadió que “su permanencia en este país asiático también apuntará a retomar y relanzar las relaciones establecidas con el gobierno anterior, las cuales fueron excelentes”.

El presidente venezolano aseguró que el país está recibiendo un amplio apoyo para entrar a formar parte del Consejo de Seguridad, a pesar de que Washington "trata de convencer a los gobiernos para que voten en contra".

Chávez indicó este domingo a la cadena estatal de la televisión venezolana que su Gobierno está "sumando grandes victorias" en su esfuerzo por un puesto como miembro no permanente. Lugar disputado con Guatemala en representación de Latinoamérica y Caribe.

El mandatario venezolano destacó que el presidente chino, Hu Jintao, declaró el jueves que su país respaldará a Venezuela en su candidatura para ocupar un puesto en el Consejo de Seguridad. China, junto con Estados Unidos, Rusia, Francia y Gran Bretaña es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo.

Asimismo, Chávez añadió que otros países, desde el Caribe oriental hasta Africa, también se ofrecieron a respaldar la candidatura venezolana, tras cerca de dos meses de campaña diplomática. "Yo estoy seguro que ese apoyo va a seguir creciendo aunque he dicho que sabemos nosotros que no es camino fácil", expresó el líder venezolano en una conversación telefónica desde la ciudad china de Jinan.

"A penas en dos meses, fíjate por donde vamos. China, Rusia, la mayor parte de los países de la Union Africana, de la Liga Arabe, Mercosur, Caricom, y muchos (otros) países no lo dicen, porque hay que aclarar, esta votación es secreta", agregó Chávez.

El líder venezolano afirmó que Estados Unidos mantiene una campaña "inmoral" para tratar de evitar nuestro ingreso al Consejo de Seguridad". En otras ocasiones el gobernante ha acusado a Estados Unidos de "atemorizar" y "chantajear" a otros gobiernos para impedir el ingreso de Venezuela.

"Sólo que los Estados Unidos con su obsesión anti-venezolana, y su intención hegemonista, han aflorado, esto lo han convertido en una especie de batalla por el mundo", indicó el Jefe de Estado.

Los estudiantes chilenos en una tensa calma

Se autodenominan "los pingüinos" por sus uniformes oscuros con camisas blancas, pero lo que los 700 mil estudiantes secundarios chilenos han logrado en los últimos días señala el nacimiento de una nueva generación en un país transformado de dictadura a una democracia.
Manifestando en las calles y tomando colegios durante tres semanas, la revolución de los secundarios contra su sistema de educación decrépito se conoció como "la revolución de los pingüinos", y fue la protesta más grande en Chile desde que la democracia fue restaurada en 1990.

Los adolescentes de Chile, la primera generación nacida en el crepúsculo de la dictadura de 17 años del general Augusto Pinochet, han descubierto que la unidad hace la fuerza; lograron 200 millones de dólares en nuevos fondos -un aumento de 2,78 por ciento en el presupuesto anual educacional- y representación en un consejo que propondrá reformas profundas.

Esto es más impresionante aún en una nación que había sido atemorizada hasta el silencio por una dictadura durante la cual 3.100 personas murieron o desaparecieron. Las protestas estudiantiles han envalentonado a otros grupos; automovilistas enojados por el alto precio del combustible, trabajadores de hospitales que reclaman mejores condiciones de trabajo, víctimas de violencia que exigen justicia.

Chile es una historia de éxito económico cuyas bases de libre mercado fueron establecidas durante la dictadura, y donde menos del 20 por ciento vive en la pobreza. Pero las desigualdades persisten, notadas sobre todo en su sistema educacional: escuelas que carecen de libros y calefacción en el invierno, profesores mal pagados e indiferentes. Y hasta los más pobres tenían que pagar 20.000 pesos, unos 37 dólares, para rendir el examen de ingreso a la universidad.

La revolución de los pingüinos logró que el 70 por ciento de los más pobres pudiera rendir el examen gratis.

Los estudiantes escogieron como su blanco una ley impopular de los últimos días de la dictadura que trasladó la responsabilidad y tutela de la educación desde el gobierno a las municipalidades, causando una brecha mayor entre ricos y pobres.

Los estudiantes dicen que durante los 15 años del gobierno posdictadura nadie los escuchó. Hasta que Chile eligió a su primera presidenta, Michelle Bachelet. Ellos esperaban que esta madre de tres hijos oyera su petición.

Manifestaciones estudiantiles de pequeña escala se volvieron nacionales, atrayendo universitarios, después profesores y hasta empleados del Ministerio de Educación. Los mensajes de texto de los teléfonos celulares sirvieron para comunicar los llamados al paro.

Bachelet inicialmente no se involucró públicamente en el problema, pero después y en cadena nacional de televisión prometió más dinero. Sus críticos le acusaron de ser indecisa y vulnerable a la presión y el gobierno de tres meses tuvo que aceptar la conclusión de su luna de miel.

Aunque los adultos tal vez fueron acondicionados al silencio por los años de férrea disciplina de Pinochet, estos jóvenes son francos.

Los estudios demuestran que menos de 10 por ciento de los estudiantes más pobres en Chile asisten a la universidad, en comparación con 65 por ciento de los más ricos, y los resultados en los exámenes son vergonzosamente bajos: Chile ocupó el lugar 35 entre 38 naciones en el examen Trends in International Mathematics and Science Study del 1999, que mide la calidad de la enseñanza en matemáticas y ciencia.

Chile tiene escuelas públicas pagadas por los impuestos, escuelas particulares subvencionadas por el gobierno, y escuelas privadas donde un mes de instrucción cuesta el salario mensual del chileno promedio. Pero incluso en muchas escuelas particulares los estudiantes se quejan por la escasez de algunos libros, porque los escritorios están rayados, los baños están mugrientos y la pintura se desprende de las paredes.

"Si la situación no cambia y continua la desigualdad, la falta de movilidad social y de oportunidades para el 90 por ciento de nuestros niños, eso es simplemente tener una olla de presión sin válvula y explotará", advirtió el economista Dante Contreras de la Universidad de Chile, uno de los miembros del consejo asesor, que incluye 12 estudiantes entre sus 73 miembros.

Y como los pingüinos que vuelven cada año a anidar en la costa frígida de Chile, los estudiantes dicen que regresarán a las calles a protestar si no ven reformas reales.

Naciones Unidas elogia el programa Hambre Cero

Tres años y medio después de que el programa `Fome Zero` (Hambre Cero), fuera puesto en marcha por el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, una comisión de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) realizó un balance sobre la evolución y los logros del programa que declaraba la guerra al hambre.
Tras analizar los resultados de su implementación y entrevistarse con personas relacionadas directamente con el programa, la misión de la FAO consideró "extraordinario lo que Brasil ha alcanzado durante los últimos tres años y medio", no sin reconocer que todavía "queda mucho espacio en el futuro para mejorar la eficiencia, la focalización, el impacto y la sostenibilidad de los programas".

Hambre Cero fue la propuesta estrella del programa de Lula Da Silva durante su campaña para la Presidencia de Brasil en 2002. En su propuesta, aprovechaba iniciativas anteriores, aunque ahora reconociendo la responsabilidad del Estado para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de todos los brasileños.

En un primer momento, la opinión pública recibió con entusiasmo y esperanzas la promesa del entonces candidato del Partido de los Trabajadores (PT) de que al final de su mandato todos los brasileños comerían tres veces al día. Con más de 30 programas complementarios, Hambre Cero pretendía combatir las causas subyacentes del hambre y la inseguridad alimentaria.

Sin embargo, afirma la FAO, "a pesar de tener logros en un corto tiempo", estos fueron considerados insuficientes en relación a las expectativas de la población y pronto surgieron las quejas y las críticas. Poco tiempo después de su lanzamiento, el Gobierno reestructuraba "con audacia" -asegura la agencia de la ONU- el programa y ampliaba considerablemente la Bolsa Familia, uno de los componentes más importantes del Hambre Cero.

Este programa concreto consiste en la entrega de dinero con condiciones a familias pobres -con una renta mensual por persona de entre 60 y 120 reales (entre 20 y 40 euros)- y extremadamente pobres -con una renta mensual de hasta 60 reales. Los requisitos que deben cumplir las familias están relacionados con la asistencia escolar de los hijos, su vacunación y el cuidado de las mujeres embarazadas, condiciones que son supervisadas y controladas.

Según recoge la FAO en su informe de evaluación, a día de hoy, un total de 11,1 millones de familias pobres de Brasil -alrededor de 45 millones de personas, es decir, el 25 por ciento del total de la población del país, con 180 millones de habitantes- reciben unos 60 reales mensuales. Además, se ha constatado que el 76 por ciento del dinero se ha gastado en alimentos y que cada vez un número mayor de familias ha mejorado la frecuencia de las comidas y su contenido nutricional.

Ahora, de cara a su reelección, el presidente Lula Da Silva ha prometido ampliar y profundizar en esta iniciativa. "Voy a hacerlo, mejorando al mismo tiempo la educación y la generación de empleo en las áreas atendidas por el programa, para que las personas no pasen toda la vida dependiendo de esta ayuda", aseguró recientemente el candidato del PT para las presidenciales del próximo 1 de octubre.

"En todos los países donde voy sólo escucho elogios. Para que se hagan una idea, el Banco Mundial está llevando la Bolsa Familia a países como Egipto, Paraguay, Nigeria y Sudáfrica", asegura Lula en su campaña electoral.

Pero Hambre Cero no consiste solamente en la Bolsa Familia. Otro de sus programas que mejores resultados ha obtenido, según la misión de la FAO, es el Programa Nacional de Alimentación Escolar, que garantiza alimentación escolar a los niños y niñas de preescolar y enseñanza básica pública y del que se habrán beneficiado más de 36 millones de alumnos cuando finalice este año.

"Todos los niños, niñas y adolescentes brasileños que estudian en las escuelas públicas --un total de 36,3 millones-- han mejorado su acceso a una ración diaria de alimentos nutritivos en su guardería, escuela preescolar o escuela primaria", asegura el informe de la agencia de la ONU. Además, la propuesta va más allá de la alimentación infantil, ya que se han iniciado "algunos esfuerzos" con el propósito de que estos alimentos sean comprados "localmente a pequeños agriculturas" y se ha prestado "especial atención a las necesidades de la dieta alimentaria de los indígenas, respetando sus hábitos alimentarios".

La FAO advierte de que es importante recordar que el programa Hambre Cero "es aún joven y es demasiado temprano para evaluar el alcance total de su impacto en la sociedad". No obstante, las expectativas de la agencia de Naciones Unidas es que la transferencia de ingresos de la Bolsa Familia "no sólo conllevará una mejora en la nutrición, la salud y la productividad, sino que también resultará en inversiones de pequeña escala pero significativas en la producción, lo que reducirá la vulnerabilidad de las familias a los impactos y los protegerá de la pérdida de activos".

Asimismo, la misión de evaluación recuerda las discusiones que ha suscitado el Hambre Cero en Brasil, hasta el punto que "muchas de ellas han tendido a distraer la atención sobre el reconocimiento de los importantes resultados que han sido alcanzados". En este sentido, uno de los aspectos más controvertidos del programa es la medida en la que las condicionalidades y el control social a nivel local deber asociarse a la transferencia de ingresos del Bolsa Familia.

Por otro lado, los críticos se han referido también al riesgo de crear dependencias a largo plazo y al alcance del énfasis dado a abordar las causas subyancentes del hambre junto al logro del mejores a corto plazo en la nutrición.

De esta manera, la FAO recomienda que estos y otros aspectos sean considerados por los países que quieran diseñar programas de seguridad alimentaria adaptados a sus necesidades. "El debate es importante, pero si hay una lección que debe ser aprendida de Brasil, es que debe aceptarse que estamos en un proceso de aprendizaje", afirma el documento.

Ahora, de cara a los comicios, los principales candidatos a las presidenciales han asegurado en los medios de comunicación que, de ser elegidos el próximo 1 de octubre, continuarán con los programas sociales.

"Vamos a mantener la Bolsa Familia, pero vamos a trabajar para que las personas tengan empleo y renta, para que Brasil crezca y pueda mejorar el empleo para la población", afirmó Geraldo Alckim, candidato por el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), y el segundo en las intenciones de voto hasta estos momentos, por detrás de Lula Da Silva.

La tercera en las encuestas, Heloísa Helena, candidata por el Frente de la Izquierda, que reúne a tres partidos, también dejaba clara su postura: "Voy a mantener la Bolsa Familia, no para la explotación electoral y perversa de la pobreza, sino para garantizar la dignidad de nuestras familias brasileñas".

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Fuente: Diario sobre Diarios

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